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¿Por qué se llaman así? La historia detrás del nombre de algunos lugares emblemáticos de Torrelodones, Collado Villalba y Hoyo de Manzanares
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¿Por qué se llaman así? La historia detrás del nombre de algunos lugares emblemáticos de Torrelodones, Collado Villalba y Hoyo de Manzanares

Por Mabel Cazorla
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‘¿Qué hay en un nombre?’. Se lo preguntaba Julieta, pensando en Romeo, en la inmortal obra de William Shakespeare, para concluir que “lo que llamamos rosa olería tan dulcemente con cualquier otro nombre”. Pero los nombres tienen fuerza y son mucho más que una simple forma de referirnos a algo. ¿Por qué llamamos a los lugares como los llamamos? En ningún sitio llevan los pueblos su historia más a la vista que en el callejero. Ciudadanos ilustres, personajes históricos, vecinos y vecinas que de otra forma serían anónimos para todos menos para sus familiares, historias locales, denominaciones tradicionales… muchas veces repetimos el nombre de lugares que visitamos cada día sin saber demasiado bien de dónde viene esa denominación. Y hay historias muy interesantes detrás de casi todos ellos. Aquí tienen unas cuantas.

Torrelodones

BIBLIOTECA JOSÉ DE VICENTE MUÑOZ

Con la Biblioteca José de Vicente Muñoz Torrelodones rinde homenaje a la persona que más y mejor ha investigado la historia del municipio. Natural de Ávila, Don José ejerció su actividad en el municipio como maestro de escuela, tanto en el Pueblo como en la Colonia, entre enero de 1940 y junio de 1952. Fue nombrado Cronista Oficial y Honorífico de Torrelodones e Hijo Adoptivo de la localidad en los años 80 y a él le debemos el diseño del Escudo Heráldico Municipal y el hecho de que en 1983 se declarara monumento histórico-artístico la Atalaya de Torrelodones. No pudo, sin embargo, impulsar como habría querido la rehabilitación del Palacete de Canto del Pico. Parece justo que toda esta labor -y muchas más publicaciones que no caben en estas líneas- se reconociera nombrando en su honor una Biblioteca ubicada en el mismo lugar en el que estuvo, desde 1946, la Escuela Nacional Reyes Católicos.

Biblioteca José de Vicente Muñoz en Torrelodones

LA PLAZA DEL CAÑO

La Plaza del Caño se llama así por uno de los monumentos más antiguos de Torrelodones -con permiso de la Atalaya-. La Fuente del Caño, una de las fuentes ornamentales más antiguas de la Comunidad de Madrid, se construyó en el último tercio del siglo XVI cuando las autoridades municipales decidieron sustituir la vieja fuente del pueblo por otra más artística, con la intención de hacer más agradable la estancia del Felipe II en Torrelodones, que paraba aquí en sus viajes de Madrid al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. La fuente fue obra de Gaspar Rodríguez y del maestro de albañiles Juan Aguado, que ya había trabajado en el Monasterio. Costó 5.720 reales. Realizada en granito, además del frontal, con el escudo de la Casa Ducal del Infantado y del Condado del Real de Manzanares, cuenta con un pilón rectangular, alimentado por dos caños. No está en su ubicación original. Fue en 1984 cuando se trasladó al centro de la rotonda, bautizada como Plaza de El Caño. Al mismo tiempo, le fueron añadidas dos extensiones laterales semicirculares con asiento, diseñadas por el pintor Manuel López-Villaseñor, cuyo busto acompaña, desde un lateral, el conjunto.

EL PARQUE JH

Este Parque forestal de más de 13.000 metros cuadrados, ubicado en el centro del Pueblo, le debe su nombre al empresario textil zamorano Julio Herrero Guisado, a quien pertenecía toda la zona, llamada entonces El Peñón y la casa que se encuentra a la entrada. Julio Herrero, que también da nombre a una de las calles perimetrales, nació en 1898 en Toro (Zamora), en una familia de agricultores, pero una lesión le dejó incapacitado para trabajar en el campo. En Madrid, sin dinero, logró encontrar un trabajo como aprendiz en un negocio de telas y prendas de ropa. Acabaría fundando su propia empresa en 1928 y desde 1934 comenzó a adquirir terrenos en Torrelodones, en los que ya en los 70 construyó seis viviendas unifamiliares en torno a un gran parque que bautizó como El Peñón. En 1982 el Ayuntamiento permutó a Herrero esta zona por otros terrenos de la localidad y se creó el parque, al que bautizaron JH en honor a Julio. Suyas son también, por cierto, las esculturas que se pueden encontrar a lo largo de todo el parque.

PLAZA DE MARIANO CUADRADO

Una placa, un olivo centenario con un asiento circular de piedra y un gran mural hecho con piezas de cerámica diseñadas por los escolares de Torrelodones rinden homenaje, en el lateral del Ayuntamiento de Torrelodones, al alcalde republicano de Torrelodones Mariano Cuadrado, fusilado al final de la Guerra Civil. Cuadrado llegó a la localidad en 1932 para ser maestro en la Escuela Nacional de Niños nº 1 de Torrelodones, y fue en esta localidad donde se incorporó a la Agrupación del PSOE. Tras la victoria del Frente Popular fue elegido alcalde en marzo de 1936. Entre otras cosas, Cuadrado organizó durante la contienda la protección de más de 5.000 refugiados. Al finalizar la Guerra Civil fue detenido el 27 de marzo de 1939 e internado en la cárcel de los Carmelitas en El Escorial, siendo condenado a muerte en Consejo de Guerra y fusilado el 15 de septiembre de ese mismo año en el cementerio de La Almudena de Madrid. En 2015 la Sociedad Caminera del Real de Manzanares impulsó la recuperación de su figura y consiguió que se aprobara en Pleno este homenaje para recordar su legado.

Plaza de Mariano Cuadrado en Torrelodones

CALLE JESUSA LARA

Torrelodones se ha caracterizado siempre por dedicar sus calles a más o menos ilustres de la localidad. Empezando por el torero Salvador Sánchez Frascuelo, al que se reconoce como el primer ‘vecino’ de La Colonia o el Conde de las Almenas, constructor del palacete de Canto del Pico, en el callejero hay numerosas referencias a torresanos de toda procedencia, desde miembros de grandes familias de Torrelodones a otros menos conocidos, pero igualmente queridos. Recorrer uno por uno todos ellos daría para más espacio del que disponemos en estas líneas. Pero, por detenernos en algún lugar, podemos hacerlo en la arteria principal de la Colonia, para recordar a doña Jesúsa Lara y Prieto, fundadora junto a su marido, Antonio Oliva y Vázquez, de la Fundación Universitaria Española. Jesusa Lara era la dueña de la finca del Monte de La Navata y donó de forma voluntaria y gratuita el pleno dominio las tierras y aguas de su finca necesarias para llevar a cabo las obras de abastecimiento de agua a La Colonia. Jesusa Lara falleció en 1949 y apenas una semana después el Ayuntamiento le dedicaba esta calle, que antes había sido denominada Calleja de Galapagar, más tarde Paseo de Antonio Maura y Paseo de Pablo Iglesias.

PISTA DE ATLETISMO JOSÉ LUIS TORRES

Un gran mural pintado por el grupo de artistas locales Munary nos recuerda que la Pista de Atletismo de Torrelodones lleva el nombre de José Luis Torres como reconocimiento a un deportista que está considerado como el ‘padre’ del atletismo español. Su actividad se desarrollo durante los años 40 y parte de los 50. Fue el primer participante español en un Europeo al aire libre (Bruselas 1950 en disco), fue internacional absoluto en ocho ocasiones y plusmarquista español de peso (tres veces) y disco (cinco veces). En su palmarés también encontramos doce campeonatos de España: seis de lanzamiento de peso y seis de lanzamiento de disco y fue 18 veces Campeón de España Universitario entre esas dos mismas disciplinas. Un adelantado a su tiempo que se transformó en uno de los mejores entrenadores que ha dado el atletismo español en toda su historia. Torres pudo inaugurar la pista de atletismo en diciembre de 2018, poco antes de fallecer.

Pista de Atletismo José Luis Torres en Torrelodones

CAMPO DE RUGBY ANTONIO MARTÍN SÁNCHEZ

Es, de momento, la última infraestructura en llegar a este listado de lugares de Torrelodones dedicados a vecinos ilustres. En este caso, con el nombre de Antonio Martín Torrelodones homenajea a un histórico del rugby español que jugó en clubes históricos como el CAU y Arquitectura, club con el que militó en División de Honor y con el que fue en varias ocasiones campeón de Liga y de Copa. También vistió la camiseta de la selección española de rugby entre 1976 y1979. Después fue entrenador, miembro de la Junta Directiva de la Federación Española de Rugby, que llegó a presidir en1989 y en los últimos años estuvo vinculado al Torrelodones Rugby Club, como asesor y entrenador del equipo senior. Antonio Martín nos dejó el pasado mes de octubre, pero pudo conocer en vida este reconocimiento del que fue su pueblo durante 25 años.

Collado Villalba

COLEGIO MARIANO BENLLIURE

¿Por qué dedicar en Collado Villalba un colegio al escultor valenciano Mariano Benlliure? Hay costumbre de dedicar los centros educativos a grandes figuras de la cultura española, aunque sea principalmente figuras literarias como Miguel de Cervantes, Rosa Chacel, Miguel Delibes o Antonio Machado, entre otros, pero detrás del nombre del Colegio Mariano Benlliure hay una historia sobre el pasado de Collado Villalba, ya que fue esta localidad la que eligieron el artista y su mujer, la cantante de zarzuela Lucrecia Arana, para pasar los veranos. Instalados en una casa conocida como Villa Genarito -bautizada así en honor a la actuación de Lucrecia en la obra ‘Genaro’, que la lanzó al estrellato-, recibieron en Collado Villalba a muchos personajes ilustres de la época, como Santiago Ramón y Cajal o Joaquín Sorolla. Esa residencia hoy forma parte de otro centro educativo, ya que es la residencia de la Comunidad que gestiona el colegio concertado de los Hermanos Maristas en Collado Villalba.

POLIDEPORTIVO KIKE BLAS

Ahora en pleno proceso de ampliación y remodelación, el Polideportivo Quique Blas de Collado Villalba es el corazón de la actividad deportiva en Collado Villalba, y lleva ese nombre en homenaje a Enrique Blas Echevarría, fallecido en 2006, en “reconocimiento a la dedicación, entrega y cariño con los que desarrolló su labor en el área de deportes del municipio”. Clubes deportivos y otras entidades sociales de Collado Villalba se unieron en su día para recoger firmas y pedir al Ayuntamiento este reconocimiento, que se aprobó en Pleno por unanimidad. Se reconocía así la figura de quien fuera fundador del Club Voleibol Villalba, jugador y entrenador de este deporte y trabajador del área de deportes de Collado Villalba durante 23 años, además de seleccionador y monitor de la Federación Madrileña de Voleibol. Una persona muy querida en Collado Villalba y en cuya memoria hoy miles de deportistas de la localidad practican todo tipo de deportes, entre ellos, como no podía ser de otra forma, voleibol, pero también baloncesto, balonmano, fútbol sala, karate, judo, gimnasia rítimica, bádminton y un largo etcétera.

FINCA MALVALOCA

Tras el nombre de la finca y la casa de Malvaloca encontramos una de las historias más novelescas del pasado de Collado Villalba, una historia con toques teatrales. ¿Quién era Malvaloca? Milagros Moreno Domínguez, que así se llamaba, era una mujer de vida ajetreada y licenciosa, dicen, que regentó a comienzos del siglo XX varios prostíbulos en Madrid. En 1910, tal vez huyendo de su ajetreado estilo de vida en la capital, se compró un terreno en Collado Villalba en el que se hizo construir un suntuoso palacete, rodeado de unos bellos jardines de estilo árabe e italiano, que bautizó como ‘Malvaloca’, el mismo nombre de una obra de teatro firmada por los hermanos Álvarez Quintero en 1912 que, dicen, podría estar basada en su vida. Doña Milagros pasaba largas temporadas en Collado Villalba, donde falleció, a los 88 años de edad y ya olvidada su historia. Está enterrada en la localidad, en el Cementerio del Parque de La Coruña. En cuanto a la finca, estuvo abandonada durante muchos años hasta que en 2005 pasó a manos del Ayuntamiento a través de una permuta de terrenos con la propiedad. Desde entonces, se ha proyectado construir en estos terrenos el Teatro Municipal Sin Barreras, pero de momento sólo acoge una carpa municipal en la que se organizan diferentes eventos, desde conciertos y obras teatrales a ferias y, últimamente, los test serológicos que organiza la Comunidad de Madrid para detectar contagios por COVID.

LA PIEDRA DEL CONCEJO

La palabra concejo viene del latín concilium, que significa reunión o asamblea, y esa era la función principal de esta formación rocosa, tallada a modo de graderío con símbolos grabados, que podemos encontrar en una esquina de la Plaza de la Constitución, junto al Ayuntamiento. Hace siglos era el lugar de reunión del concejo, la asamblea de vecinos que se encargaba del Gobierno de Collado Villalba antes de que existiera un Ayuntamiento. No se conoce su fecha exacta de construcción, pero ya hay referencias a ella en el siglo XVI, dando noticia de cómo los concejos de Collado Villalba y Alpedrete se reunían junto a ella para tratar distintos asuntos del día a día de estas villas. En 1724 se talló la piedra en forma de graderío para que quienes participaban en estos concejos estuvieran más cómodos y se tallaron en ella diferentes figuras, entre ellas la paloma, que es uno de los símbolos del municipio. En 1991 fue declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de Sitio Histórico.

Piedra del Concejo en Collado Villalba

LA FUENTE DE LA REINA

Cuentan, en un relato en el que se entremezclan la historia y la leyenda, que en sus viajes en tren desde Madrid hacia El Escorial y La Granja de San Ildefonso, la reina Isabel II hacía parar el tren para bajarse a beber agua en una fuente que se surtía de un manantial cerca de donde hoy está la estación de tren de Collado Villalba, entre el río y el talud del ferrocarril. Muchos años después, el cantero Francisco Castillo regaló a Collado Villalba esta fuente (tiene en su frontal una placa en piedra que la fecha en 1940) para que los vecinos pudieran coger agua en ese mismo manantial. La fuente, cosas del urbanismo, ha sido trasladada varias veces de ubicación. Estuvo colocada mucho tiempo en un pequeño parque en la zona del Pueblo, ubicado en la calle Hontanillas, y hace unos años regresó a la Estación, rodeada de no poca polémica, y quedó instalada, no sabemos si definitivamente, en una rotonda frente la estación de autobuses, en la calle Rafael Alberti.

LA PLAZA DE ‘EL TITI’

Detrás del nombre de esta plaza, ubicada en el Pueblo, hay un homenaje a una persona que forma parte de la historia de Collado Villalba, y no hay que irse muy lejos para encontrar s origen, porque el Mesón que regentaba está justo al lado. Marcelo Rodríguez Ayuso, más conocido como El Titi, es recordado por su buen humor, su cercanía y su amabilidad y por su trabajo de recuperación de las tradiciones de Collado Villalba desde la Cofradía de San Blas, como la fiesta de la Iluminaria o la fiesta de San Pedro, y por la promoción de las fiestas de San Antonio. Pero también se le recuerda por la decoración, a base de cabezas de jabalíes, de su Mesón y por los torreznos que servía en él, una delicia no apta para cardíacos que tenía ‘fans’ en todo Madrid.

LA PLAZA DE LOS BELGAS

¿Por qué tiene Collado Villalba una plaza dedicada a los belgas? No fue un gesto de hermanamiento y amistad con Bélgica lo que dio su nombre a esta céntrica plaza recientemente remodelada, sino la costumbre, ya que este fue el lugar donde la Sociedad Belga de los Pinares del Paular estableció parte de sus talleres y almacenes a partir de 1941. Esta empresa, creada un siglo antes y dedicada a la explotación de los pinares del monte de Cabeza de Hierro, en la Sierra de Guadarrama, que pertenecían al monasterio de Santa María del Paular y fueron adquiridos gracias a la desamortización de Mendizábal, encontró en Collado Villalba un punto intermedio para el transporte de madera desde El Paular hasta Madrid, donde tenían una serrería. De aquella explotación ya no queda más que el nombre, algún edificio escondido entre las construcciones modernas y, el gran pino del centro de la plaza, que algunos cuentan que plantó el jefe de la fábrica maderera como regalo para su hija. Sea como sea, ahí continúa después de casi 80 años.

Plaza de Los Belgas en Collado Villalba

Hoyo de Manzanares

BIBLIOTECA CAMILO JOSÉ CELA

El hecho de que Hoyo de Manzanares dedicara su Biblioteca municipal al escritor Camilo José Cela no es casual, porque recuerda así el paso del Nobel, autor de ‘La Colmena’, ‘Viaje a la Alcarria’ y otras grandes obras de la literatura contemporánea, por Hoyo de Manzanares. Fue en el verano 1942, cuando Cela, entonces un joven de 25 años aquejado de un neumotórax, era ingresado en la habitación número ocho de un sanatorio antituberculoso que había en Hoyo de Manzanares y que hoy en día es el Colegio Virgen de la Encina. El escritor acabada de escribir ‘La familia de Pascual Duarte’, que publicaría dos meses después de salir del sanatorio, y también escribió, en esa época, ‘Pabellón de reposo’. También daría cuenta de su paso por Hoyo en su obra ‘Memorias, entendimientos y voluntades’, publicada en 1993.

TEATRO MUNICIPAL LAS CIGÜEÑAS

Si hay un lugar en el que las cigüeñas son omnipresentes es en los campanarios de las iglesias, y eso era el Teatro Municipal de Hoyo de Manzanares hasta los años 80, la antigua Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, construida entre el siglo XV y el XVII. Era una iglesia modesta, de una sola nave con dos capillas laterales y un pórtico en su lado sur siguiendo el modelo de las iglesias segovianas. En los años 70 el edificio estaba ya en muy malas condiciones y era insuficiente para atender el incremento de fieles, así que el Ayuntamiento lo permutó por unos terrenos para construir una nueva iglesia, y rehabilitó y amplió el edificio para darle uso de teatro municipal, aunque todavía son muchos los elementos arquitectónicos que recuerdan su pasado. Además, la plaza en la que se ubica sigue denominándose Plaza de la Iglesia.

Teatro Municipal Las Cigüeñas en Hoyo de Manzanares

PLAZA DE LA CALDERETA

Con la Plaza de la Caldereta, ubicada justo en frente de la Plaza Mayor y el Ayuntamiento, Hoyo de Manzanares rinde homenaje a una de sus tradiciones más conocidas y antiguas, una gran comida popular a base de caldereta de carne de toro de lidia que se celebra cada año dentro de las Fiestas Patronales de la Virgen de la Encina, en torno al 9 de septiembre. La tradición, cuentan, se remonta al siglo XII y está documentada desde el siglo XVIII, pero cayó en el olvido y fue retomada en el siglo XX gracias a la Asociación La Caldereta, que la ha celebrado sin interrupción desde 1958 . En la Plaza de la Caldereta, un monolito de granito con dos grandes calderos recuerda a las grandes ollas en las que se prepara este guiso, que se cocina sobre hogueras de leña de encina en la Plaza Mayor para 5.000 personas con una receta que es uno de los secretos mejor guardados de Hoyo de Manzanares. La Fiesta fue declarada de Interés Turístico regional en 2011 por su antigüedad, su carácter tradicional y popular y su innegable atractivo turístico.

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