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Servicios Sociales, los grandes desconocidos
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Servicios Sociales, los grandes desconocidos

viernes 29 de junio de 2018, 16:57h
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Programas destinados a menores en riesgo, sesiones informativas y de apoyo para familias, talleres y actividades de envejecimiento activo para mayores, gestión de becas municipales, un Punto del Observatorio contra la Violencia de Género, charlas para escolares... En el Centro de Servicios Sociales de Torrelodones hay un lugar para todos. Sede de la Mancomunidad THAM, en sus más de 1.600 metros cuadrados se desarrolla una intensa actividad en beneficio de todos los vecinos de la localidad.

Cuando entras por la puerta del Centro de Servicios Sociales de Torrelodones las tres primeras cosas que te encuentras, por este orden, son: un montón de plantas que según confiesan los trabajadores cuidan entre todos; un enorme mural que cubre las dos alturas del edificio, con fotos antiguas del municipio; y una pequeña salita, escondida en una esquina, que se antoja un remanso de paz con sus estanterías con libros, sus butacas y una mesa que parece haber sido fabricada para echar una partida de cartas. Todo bañado con mucha luz natural.

La cuarta cosa que te encuentras es a Gema en el mostrador de recepción. O a Mohamed o a Floren, los otros dos trabajadores que se turnan en las labores de consejería del edificio. Gema nos asegura que el edificio es un lugar con mucha actividad “sobre todo por la mañana” y especialmente los martes y los jueves. Dice que ha trabajado en otros lugares similares en Madrid pero el de Torrelodones le gusta especialmente, “es una maravilla”. De paso, nos confiesa que echa de menos que vengan más mayores a bailar los sábados y no oculta el fastidio que ha sido para todos que se haya cerrado temporalmente la cafetería. Todo el mundo se acerca a ella a preguntarle cuándo se va a abrir de nuevo, aunque la respuesta la tienen una planta más arriba, donde están las oficinas de Servicios Sociales.

Pero antes de llegar ahí hay que pasar por delante de Gema, y ella puede llegar a ver pasar a casi un millar de personas al día, las que hacen uso de los diferentes servicios de este centro, que es la sede administrativa de la Mancomunidad THAM de Servicios Sociales, creada en 1998 por los municipios de Torrelodones, Hoyo de Manzanares, Alpedrete y Moralzarzal y que atiende a una población conjunta de más de 60.000 personas.

El edificio, ubicado junto al Centro de Salud, en la Avenida de la Dehesa, fue inaugurado en 2008, que tiene 1.610 metros cuadrados y cuenta con cafetería y comedor, salas de juegos y de usos múltiples, talleres, despachos, una biblioteca, un gimnasio, servicio de fisioterapia y aulas para diversas actividades.

En el centro, relata la coordinadora de la Mancomunidad, Ana Isabel García Cid, trabajan seis trabajadores sociales, cuatro profesionales de atención al público, dos trabajadores en Administración, un agente de Desarrollo Local, una técnico de apoyo, técnicos de Familia, Prevención e Igualdad, así como una psicóloga. Además cuenta con tres conserjes, que están trabajando a través de una contrata con un centro especial de empleo, y luego están los profesores de los talleres, que se contratan en función de las necesidades de cada uno de los talleres. El servicio de fisioterapia se ofrece mediante una concesión administrativa, así como la cafetería ahora cerrada, y también tienen espacios cedidos para el Centro de Educación de Personas Adultas ‘Almaján’.

“Junto con el Polideportivo y la Casa de Cultura, es el centro municipal que mayor actividad y usuarios diarios tiene”, asegura la concejala de Servicios Sociales, Raquel Fernández. “Podemos tener unas 700 participaciones diarias en talleres, a lo que hay que sumar todas personas que vienen a otras cosas”, relata por su parte Carlos Pérez, el director de la Mancomunidad.

Ellos distinguen dos tipos de actividades que se desarrollan en el centro, unas ‘opcionales’ -como los talleres para mayores, que se eligen según las peticiones de los usuarios y la recepción entre ellos- y otras que son “una necesidad social”, programas que tienen pocos usuarios pero que son fundamentales para quienes los reciben. Ponen como ejemplo un programa de intervención socio-educativa, ‘Despeguemos jugando’, que es “un programa muy específico, con muy pocos niños”, que trabaja con menores con dificultades de adaptación al medio escolar o de aprendizaje o situaciones familiares inestables o de conflicto, entre otros casos.

Una cosa que quieren dejar claro sus responsables es que todos los ciudadanos de Torrelodones tienen relación directa o indirecta con el Centro de Servicios Sociales. Por ejemplo, las becas municipales se gestionan y tramitan desde aquí, lo que incluye las becas para Educación Infantil, de comedor, para la realización de extraescolares, para la compra de material escolar en todos los ciclos educativos… que solicitan anualmente más de 1.000 vecinos. También se gestionan todo tipo de ayudas. De este centro salen también los programas de Emergencia Social, Infancia y Juventud, Igualdad y Atención a la Violencia de Género, Familia, Inserción Sociolaboral, Mayores, etcétera. “Es mucha la gente que se relaciona con nosotros, pero muchos no son ni conscientes”, asegura Raquel Fernández. Y es bueno “que lo vivan con naturalidad”, que se normalice, porque los Servicios Sociales son servicios, recuerda, “para todos”.

Aulas, talleres…

“Intentamos dar espacio a todo el mundo”, dice Raquel Fernández. Lo que hacen es “detectar nichos y necesidades que no están cubiertas y estudiar la mejor manera de llegar a cubrirlas”, asegura. En el caso de los vecinos de la Tercera Edad, “este centro es un espacio de encuentro y de convivencia”, asegura Carlos Pérez. Las actividades no sólo se orientan a fomentar el envejecimiento activo, el ocio, el aprendizaje de nuevas habilidades… también están pensadas para fomentar que los usuarios establezcan una red social.

Este curso se han impartido para mayores talleres de psicomotricidad, memoria, informática, manualidades, tai chi, pilates -el que más éxito y grupos tiene-, yoga, bailes de salón, baile flamenco, inglés, francés, alemán, Arte, Historia, pintura decorativa de muebles y robótica. Además de otras actividades intergeneracionales como el Club de Lectura, los talleres de creación literaria, el espacio de diálogo filosófico y los talleres de encaje de bolillos. Además, impartidos por voluntarios, hay cursos de ruso, italiano y pintura.

En nuestra visita al centro invadimos una de las clases de Pilates y una reunión del Club de Lectura, que se reúne cada quince días para analizar un libro. Hay mayoría de mujeres y un ambiente bastante distendido y divertido. Posan para las fotos y de paso intentan atraer más participantes para la causa. Se nota que se divierten y quieren compartirlo. “Llo importante”, asegura Carlos Pérez, “es que los usuarios se encuentren, que se relacionen”.

La segunda planta

Hay muchas otras actividades que se desarrollan en el Centro de Servicios Sociales, que se ‘maquinan’ en los despachos de la segunda planta y que tienen un importante impacto social. En materia de Familia, por ejemplo, uno de los programas que tienen más aceptación es la Escuela de Familia, una serie de charlas que se imparten en los cuatro municipios de la THAM, destinadas a padres y madres y que inciden en cuestiones que les pueden preocupar en la crianza de sus hijos. Son sesiones monográficas sobre convivencia con los adolescentes, el acoso escolar, educación sexual, normas y límites, etcétera.

Nos reconocen que las preocupaciones de las familias han ido cambiando y evolucionando y, con ellas, la temáticas de estos programas. “Hay que saber tocar la tecla del interés y la inquietud de los padres”, explica el director de la Mancomunidad, y “detectar los fenómenos que pueden preocupar a las familias, para abordarlos y conectar con ellos”.

En cuanto a los menores, se desarrollan además numerosos programas dedicados directamente a ellos, tal vez uno de los más importantes el de Educación de Calle, que trabaja con chavales en riesgo y en horarios de riesgo; los talleres socioeducativos que se ofrecen a los centros para hablar de materias como educación para la salud, prevención de conductas adictivas, aprendizaje social y emocional e igualdad y prevención de violencia de género y que se imparten tanto en Infantil y Primaria como en Secundaria; el programa Torreporteros, que da voz y participación a los jóvenes de Torrelodones…

Es, afirma Carlos Pérez con un punto de orgullo, “un trabajo muy exquisito y preventivo, es de las cosas que como administración pública mejor elaboradas están”. El objetivo último, “la transmisión de valores saludables, para un crecimiento sano, emponderado y libre de los menores”.

Otro de los recursos más importantes que tiene el Centro de Servicios Sociales es el Punto del Observatorio de Violencia de Género. Aquí se reciben casos desde muy distintas vías, desde derivadas de las fuerzas de seguridad hasta casos de mujeres que acuden voluntariamente a los trabajadores de Servicios Sociales. Cuentan con una Asesoría Jurídica, que presta la Asociación de Mujeres Juristas THEMIS, además de con una psicóloga en plantilla para hacer el acompañamiento emocional de las mujeres que acuden a ellos.

Se ofrece un servicio de atención integral, con atención social, jurídica y psicológica y según las necesidades de cada uno de los casos. También hacen desde este centro el seguimiento de las órdenes de protección vigentes en el territorio de la Mancomunidad THAM -un total de 42 en 2017 entre los cuatro municipios- y lideran la coordinación con todos los servicios o administraciones implicadas en los mismos: Guardia Civil, Policía municipal, Centro de Salud, técnico de Prevención… a quienes se asesora sobre “detección, captación y acompañamiento” de las víctimas.

Los pasillos

Hasta los pasillos del Centro de Servicios Sociales están bien aprovechados, porque las paredes son una auténtica galería de arte en la que destacan diversas obras procedentes de los fondos propios del Ayuntamiento, así como las exposiciones mensuales que se programan en colaboración con la Concejalía de Cultura.

Las exposiciones se organizan a solicitud de los artistas. Explica Ana Isabel García que estos solicitan un espacio para exponer en Cultura y algunas de las propuestas se llevan a Servicios Sociales, “siempre que haya hueco y se pueda por calendario”. Además, también exponen en estas paredes los alumnos de los talleres de pintura del Centro, a los que encontramos en nuestra visita terminando de colgar sus trabajos de fin de curso, que pueden ver hasta final de mes.

Cuando salimos no podemos evitar preguntar por la pequeña sala del vestíbulo. Ana Isabel García nos explica que “es un espacio para que los usuarios estén un rato tranquilamente, lean el periódico, o un libro”, aunque reconoce que tenía bastante más uso cuando la cafetería estaba abierta, porque allí echaban la sobremesa algunos de los vecinos que iban a comer al centro. Ahora están deseando que este servicio se vuelva a abrir, algo que esperan desde Servicios Sociales esperan que esté solucionado, con un nuevo contrato, en otoño.

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