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Historia de Collado Villalba: la Dehesa, una herencia natural
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Historia de Collado Villalba: la Dehesa, una herencia natural

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Ocho siglos nos separan desde la primera delimitación de esta Dehesa por el Honrado Concejo de la Mesta. De unas 130 hectáreas originarias quedan en la actualidad 71,5 en el municipio de Collado Villalba con usos tan diversos como el recreativo-social, ganadero, silvestrista y micológico.

De su dimensión actual, el 20 por ciento está catalogado como Monte preservado de uso público según la Ley de protección de la Naturaleza de la Comunidad de Madrid. El resto de la Dehesa se encuentra catalogada como Suelo No Urbanizable Protegido y su uso está regulado por la Costumbre y no por normas escritas.

De alguna forma, se ha conservado el sentido originario de aquél ‘aprovechamiento en mano común’ aunque ha atravesado etapas y varios intentos de venta por el Estado. De esta herencia da cuenta la Historia, de su futuro opina uno de sus ganaderos.

Lo natural del Común

Ya los primeros pobladores en la Reconquista hacían vallados para proteger los rebaños como así lo recoge el origen en latin de la palabra dehesa:˂defesa˃ o defensa. Para conseguir una dehesa, se ha tenido que aclarar previamente un bosque denso con la obtención de leña y estabilizado la vegetación para destinarla a pastizales para el ganado. En el siglo XII, lo que hoy es Collado Villalba pertenecía a la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia y había terrenos que pertenecían al aprovechamiento de los vecinos para pastos, leña o caza. Con la creación del Concejo de la Mesta por Alfonso X en 1273 se empiezan a crear caminos -cañadas, cordeles, coladas…- para delimitar el tránsito del ganado del terreno para los cultivos. Y es entonces cuando esta dehesa boyal quedó delimitada por la Cañada Real Segoviana -hoy al norte con la carretera de Alpedrete y al oeste con la carretera de la Granja-, al sur por la colada de Piedrahita -calle Matalpino- y al este por la colada y descansadero del Cachinal -carretera de Moralzarzal-.

En el siglo XIV se entrega toda la Comarca al Señorío de Mendoza por servicios al rey hasta que cada pueblo adquirió su derecho propio de Villa alrededor del siglo XVII. El uso de la Dehesa se explotó para sus dueños hasta que pasó a ser un beneficio para el ayuntamiento por su arrendamiento a los ganaderos. Actualmente no se paga ninguna tasa municipal.

Las transformaciones de la Dehesa

Según el historiador local Enrique García de Herreros "esta Dehesa es una joya natural que da singularidad a Collado Villalba y una de las causas de la separación de los barrios históricos del municipio". Siguiendo su relato, apunta que uno de los primeros usos ajenos fue ubicar allí el cementerio y la ermita anexa de San Sebastián que ya no existe. Fue a finales del XVIII cuando el Conde de Floridablanca mandó construir la carretera de la Granja sobre parte de sus límites. Con la desamortización de Madoz en 1855 apareció el primer riesgo de venta de la Dehesa que no culminó, pero se retomó con la Restauración borbónica que buscaba reponer fondos vendiendo 'los bienes propios del Común'. El alcalde Antonio Miguel Fajardo y el diputado provincial Tomás Briones consiguieron impedirlo.

Entre 1883 y 1956 se dio el derecho de paso al Tren Cantero del Berrocal para trasladar piedra desde Moralzarzal atravesando la Dehesa hasta la estación de ferrocarril. Tenía cuatro movimientos diarios a poca velocidad y a su término se desmontó sin dejar ninguna huella. La primera segregación comercial llegó con la venta de 34 parcelas en 1959, una década después se ceden parcelas para el IES Jaime Ferrán y el Cuartel de la Guardia Civil. En la década de los 70 se construye la ciudad deportiva, el CEIP Daniel Vázquez Díaz y el viejo recinto ferial. En los 80 se edifica el Polideportivo Quique Blas, se permutan terrenos y se ceden otros para el Centro de Educación especial de Apascovi, el instituto de formación profesional `Las Canteras´ y el parque de Bomberos. En los últimos 25 años se han segregado y permutado más terrenos para promociones de vivienda, una residencia de Mayores, nuevas piscinas y otras instalaciones. En la Dehesa hay un muro que divide la zona recreativa de la ganadera.

"El mejor pasto de toda la región"

Esta es la opinión de Antonio Leal, de familia ganadera de Zamora que llegó en los años 80 a Villalba, "no tiene piedras y es todo pasto". Cuenta con 200 vacas que usan la Dehesa para pastar entre abril y enero. El resto de meses se deja de usar para regenerar la hierba y traslada a su ganado a otra finca en las proximidades. El otro ganadero local es Javier, el más antiguo, que tiene una cabaña menor con 60 vacas.

Antonio señala que la Dehesa sólo es para los villalbinos ganaderos y tan sólo desde el 2003 no se paga el acceso, entonces estaba la concejala de Medio Ambiente Joanna Bielicka. También explica que los únicos caballos permitidos son los de trabajo y nunca de hípicas. Un asunto preocupante que le trasladamos es sobre una planta muy común pero venenosa llamada ‘cañareja’, que ha causado muertes de vacas y ovejas. Nos explica que en la Dehesa no hay, afortunadamente, pero sí conoce este problema en una finca detrás del Hospital. La única medida a la que se recurre es que no pasten desde que brota en primavera hasta que se seca en junio.

Sobre el futuro de la ganadería en la Dehesa responde que está cerca de su fin porque la renovación familiar se resiste. Pero también argumenta las grandes trabas para obtener la cartilla de ganadero ya que conoce un caso en el municipio. "Hablan de la España vaciada pero aquí no apoyan un medio de vida tradicional”.

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