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Objetivo: un aire más limpio
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Objetivo: un aire más limpio

martes 02 de mayo de 2017, 18:05h
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Torrelodones acaba de aprobar su Plan de Acción de Energía Sostenible, que busca reducir las emisiones de CO2 del municipio de aquí a 2020 en un 20 por ciento. Impulsa así el Ayuntamiento su compromiso con el Pacto de los Alcaldes, un movimiento europeo que surgió en 2008 tras la aprobación de las medidas de la Unión Europea sobre cambio climático y energía. Con este Pacto, las entidades regionales y locales se comprometían a colaborar en el cumplimiento del objetivo de reducir en toda Europa las emisiones de CO2. Aunque el Plan se ha aprobado ahora, hay muchas medidas que ya se han puesto en marcha y otras muchas que aún quedan por implementar

Torrelodones forma parte del Pacto de los Alcaldes desde junio de 2008, pero hasta ahora no había cumplido con uno de los compromisos que adquiría al asumir este acuerdo, el de elaborar un Plan de Acción de Energía Sostenible, un documento que recoge el compromiso del municipio para reducir las emisiones de CO2 con objetivos medibles y cuantificables, 35 medidas en total que se compromete a tener implantadas en cuatro años.

“Para nosotros es muy importante cumplir el Pacto de los Alcaldes, no certificarlo en un documento que se aprueba en Pleno”, explica el concejal de Medio Ambiente, Santiago Fernández, sobre la razón de que ese Plan no se haya presentado hasta 2017, cuando el plazo para cumplir sus objetivos está, como quien dice, a la vuelta de la esquina. “Llevamos haciendo cosas en relación con la energía sostenible desde que llegamos, reducción de consumos, cambio de iluminaciones a LED, cambio de las calderas de gasóleo a gas, incorporación de energía solar… lo que hemos hecho con este documento es formalizarlo. Pero lo realmente fundamental es tomarse en serio la idea del cambio climático y las acciones que hay que tomar para reducirlo”.

¿Qué es el cambio climático?

Pero lo mejor es empezar por el principio. ¿Por qué hay que reducir las emisiones de CO2? Eso es mejor que lo expliquen los expertos. “El clima mundial ha evolucionado siempre de forma natural, pero pruebas convincentes obtenidas en todo el mundo revelan que ahora está en marcha un nuevo tipo de cambio climático, que permite prever repercusiones drásticas sobre las personas, las economías y los ecosistemas. Los niveles de dióxido de carbono y otros ‘gases de efecto invernadero’ en la atmósfera han aumentado vertiginosamente durante la era industrial debido a actividades humanas como la deforestación o el fuerte consumo de combustibles fósiles, estimulado por el crecimiento económico y demográfico. Los gases de efecto invernadero, como una manta que envolviera al planeta, retienen la energía térmica en la capa inferior de la atmósfera terrestre. Si los niveles ascienden demasiado, el consiguiente aumento global de la temperatura del aire -calentamiento mundial- podría perturbar las pautas naturales del clima”. Así explica el cambio climático la publicación ‘Cuidar el Clima. Guía de la Convención sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto’, publicada por la Secretaría de la Convención Marco sobre el Cambio Climático.

La temperatura media del Planeta ha aumentado unos 0,6ºC durante el siglo XX, explican diversas fuentes. Aunque las predicciones varían, se habla de que podríamos asistir a un aumento de entre 1,4 y 5,8°C en las temperaturas superficiales medias de nuestro Planeta durante los próximos 100 años. Los efectos serían dramáticos.

Los seis principales gases que tienen la culpa de ese ‘efecto invernadero’ son el Dióxido de carbono (CO2), el Metano (CH4), el Óxido nitroso (N2O), los Hidrofluorocarbonos (HFC), los Perfluorocarbonos (PFC) y el Hexafluoruro de azufre (SF6), aunque es al CO2 al que le debemos al menos el 50 por ciento “del efecto global de calentamiento mundial derivado de actividades humanas”. Si hablamos ya en términos más cercanos, según el Inventario de Gases de Efecto Invernadero en España 1990-2014 (Edición 2016), en el año 2014, el gas que más contribuyó al efecto invernadero en nuestro país fue el CO2, con un porcentaje estimado del 77 por ciento. La fuente principal de emisiones de CO2 que procede de la acción humana, en el año 2014, se debió al uso y consumo de combustibles fósiles para la producción de energía, el transporte y otras actividades de combustión industrial.

En Torrelodones

Según los estudios que acompañan al Plan de Energía Sostenible del Ayuntamiento de Torrelodones, la localidad emitió, en conjunto, 50.026,26 toneladas de CO2 a la atmósfera en 2011. De esa cantidad, 47.343,12 toneladas, correspondieron a emisiones del ámbito privado -edificios residenciales, sector servicios y transporte privado y comercial- y, el resto, 2.683,14 toneladas, a edificios y servicios públicos.

En la parte pública, por tanto, la acción está clara, asegura el responsable de Medio Ambiente del Ayuntamiento. Hay que trabajar en mejorar la eficiencia energética de los edificios públicos, reducir las emisiones sustituyendo calderas que consuman combustibles fósiles por otro tipo de energías, optimizar el alumbrado, utilizar vehículos menos contaminantes, plantar más árboles, fomentar el uso del transporte público frente al privado, etcétera…

De todas estas medidas a adoptar para combatir el cambio climático, Santiago Fernández considera que una de las más importantes es la del ahorro energético. Así, explica, recientemente se han eliminado las calderas de gasóleo del Polideportivo, y se han instalado paneles de producción de energía solar en la cubierta de esta instalación, para poder calentar el agua de la piscina y producir su propia energía no contaminante.

“La clave es empezar a producir energía limpia y no seguir consumiendo energía que significa emisión de CO2 y más consumo. Podríamos haber puesto más placas solares, pero el problema que tenemos es la norma del Gobierno que pone un límite a la producción de energía para autoconsumo, que es una aberración absoluta que esperamos que desaparezca”. Adelanta, además, que se realizará una actuación similar en el Centro de Servicios Sociales.

Por otro lado, también se contemplan actuaciones para reducir las emisiones del parque público de vehículos, tanto con la adquisición de coches públicos y motos eléctricas para servicios municipales y Protección Civil como contando con el progresivo cambio que está haciendo el Consorcio Regional de Transportes a autobuses híbridos en todas las líneas. “Los últimos autobuses que ha incorporado Julián de Castro a su flota son híbridos, y este año también se va a incorporar un autobús híbrido a la flota urbana”.

Otra forma de contribuir a la reducción de emisiones del transporte es enseñando a conducir de una forma eficiente y fomentando métodos alternativos colectivos o menos contaminantes. “Lo fundamental es reducir las emisiones de vehículos privados, yendo en transporte público, a pie o en bicicleta. Es evidente que en los centros de las ciudades cada vez va a haber menos coches, lo queramos o no. La idea es que la movilidad sea más sostenible, que haya más transporte púbico y menos privado”.

Aquí llegamos a algo que es fundamental para reducir la ‘parte del león’ de las emisiones, las que se producen en el ámbito privado y que sólo irán descendiendo gracias a la concienciación ciudadana. Por eso se anuncia, para después del verano, una importante campaña de información a los vecinos.

Otra cuestión es si es necesario introducir incentivos económicos a la utilización de energías limpias y a la adopción de medidas de eficiencia energética en los edificios y vehículos privados, que se pueden aplicar vía impuestos y tasas. “Los comportamientos se cambian porque de verdad estás concienciado de que estas cosas hay que tomárselas en serio”. Si la población no está concienciada, reflexiona Fernández, poco se puede hacer “por mucho que bonifiquemos un 10 por ciento el Impuesto de Vehículos, el ICIO, etcétera...”. Son, dice, “detalles en una estrategia global”.

“Las decisiones que hay que tomar, en algún caso requieren inversión, pero muchas de ellas son pequeñas decisiones que pueden mejorar globalmente la emisión de CO2 y que no requieren de mucha inversión”, concluye. O lo que es lo mismo, una acumulación de pequeños gestos que puede acabar teniendo un gran impacto en ese objetivo de reparar, al menos en parte, el daño que se ha hecho al medio ambiente y no continuar contribuyendo al deterioro del Planeta.

35 medidas contra el cambio climático

  1. Sustitución progresiva de calderas de gasoil por calderas de gas natural o biomasa.

1.2. Rehabilitación energética de edificios municipales.

1.3. Sustitución de equipos ofimáticos.

1.4. Incorporación de energía solar térmica en edificios municipales para el agua caliente sanitaria.

1.5. Instalación de válvulas termostáticas en radiadores de los edificios municipales.

1.6. Sustitución de luminarias (balastos electrónicos, fluorescentes halógenos, lámparas de bajo consumo).

1.7. Instalación de enchufes programables.

1.8. Implantación de energía solar fotovoltaica.

1.9. Realización de auditorías energéticas a las edificios municipales.

1.10. Suministro e instalación de luminarias LED.

1.11. Instalación de sistemas de regulación de flujo luminoso y de encendido y apagado en el alumbrado público.

1.12. Patrullas de Protección Civil/ Policía en bicicletas.

1.13. Suministro de dos vehículos híbridos para la Policía local.

1.14. Suministro de dos motos eléctricas para Protección Civil.

1.15. Formación y concienciación de conductores municipales en conducción eficiente.

1.16. Sustitución de la flota de autobuses urbanos por híbridos.

1.17. Formación de conducción eficiente a conductores de la flota.

1.18. Fomento del ahorro de energía en el hogar.

1.19. Programas de subvenciones y rebaja del IBI a edificios que sean eficientes energéticamente.

1.20. Campaña de información pública para empresarios sobre la importancia de ser eficientes energéticamente.

1.21. Ayudas para la renovación y reforma de locales comerciales e instalaciones.

1.22. Exigir criterios de eficiencia energética en la contratación de empresas proveedoras municipales.

1.23. Creación de PEDIBUS.

1.24. Peatonalización de calles y recuperación y creación de sendas.

1.25. Creación de una Red Ciclable.

1.26. Promoción del uso del coche compartido.

1.27. Sistema de alquiler de bicis público y aparcamientos seguros de bicicletas.

1.28. Promoción de la tecnología e información en la gestión de la movilidad.

1.29. Mejora del servicio de transporte público.

1.30. Creación de red y mejora de aparcamientos disuasorios.

1.31. Implantación de una red de calles con calzada compartida entre bicicletas y vehículos a motor con limitación a 30 Km/h.

1.32. Control del paso de vehículos pesados en la zona urbana.

1.33. Construcción de puntos de recarga eléctrica.

1.34. Campañas de fomento de hábitos de conducción más eficientes y uso del transporte público.

1.35. Replantación de árboles - sumideros de carbono.

José Neila, de Amigos de la Tierra. “Un cambio real es cuando muchas personas hacen algo muchas veces”

José Neila es coordinador de comunicación en la zona Norte de la organización internacional Amigos de la Tierra. La apuesta de esta organización, surgida en los años 70, es el trabajo a nivel local buscando soluciones cercanas a los problemas medioambientales. El pasado mes de febrero se presentaron en Torrelodones con una Jornada donde impartieron talleres como el de eficiencia energética que dirigió José Neila.

Allí destacó la importancia del cambio en nuestros hábitos diarios como uno de los grandes retos frente al cambio climático.

¿Estamos cerca de conseguir ciudades sostenibles?

Estamos un poco lejos pero somos optimistas, los cambios parecen difíciles pero estamos más cerca de lo que creemos. Sostenible significa extender la vida de los recursos sin agotarlos. Esto hay que hacerlo extensible a cualquier parámetro de nuestra vida. Hay una idea errónea si se cree que ponerlo en práctica rebaja la calidad de vida. Se trata de cambiar los hábitos de derroche y despilfarro por usos razonables. Por ejemplo, hay un estudio que dice que el 60 por ciento de los aparatos que se compran se dejan de usar a los 6 meses. La pregunta que cada uno debe de hacerse es: ¿lo necesito o es un impulso?

¿Cómo se implica a la ciudadanía?

Hay cada vez más un movimiento consciente frente a esta grave situación que es el cambio climático pero faltan acciones programáticas para la ciudadanía. Que den ejemplo las administraciones es un paso pero la gente necesita incentivos para moverse y leyes para cumplirlas. En Reino Unido hay una ley para rebajar la huella de Carbono, Amigos de la Tierra tiene presentada una propuesta en el Estado español. Tenemos como imagen de las emisiones a las chimeneas de los Altos Hornos, pero los hogares son los que emiten el 21 por ciento y consumen el 24 por ciento de la energía mundial.

Vamos a dar ideas...

Lo primero decir que no hay que subestimar el aporte individual, un cambio real es cuando muchas personas hacen algo muchas veces. Podemos conseguir un bienestar consciente, cuando se obtiene satisfacción en esta actitud ética con el mundo en el que vivimos. Hay métodos simples que ya conocemos y otros nuevos, por una parte está el ahorro, pero la sostenibilidad va más allá.

Algunos ejemplos sobre usos racionales...

Recoger el agua de lluvia: en un depósito instalado en una casa unifamiliar se puede alcanzar los 500 litros tras una tormenta. Multiplicado por muchos es un gran aprovechamiento de un recurso escaso. Usar atomizadores en las duchas, controlar las fugas del inodoro o reciclar el agua cuando se lavan las verduras son algunos ejemplos. Los lavavajillas ahorran más que lavar a mano con una ocupación completa y agua no muy caliente. La energía más eficaz y barata para calentar es la aerotermia -bomba de calor- luego el gas natural y la biomasa, la última el gasoil o la electricidad. Si fuera solar sería gratis. En la forma de conducción se puede ahorrar y emitir menos carbono. Hay que circular con marchas más largas, aprovechar la inercia de la velocidad y no acelerar, ir a 110 como máximo es una gran diferencia. También hay que recordar que el residuo cero, mediante el compostaje -en la basura, el 40 por ciento es orgánico- o los envases retornados evitan una gran contaminación a la atmósfera.

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