Con la campaña ‘Dulces Ciudades Patrimonio de la Humanidad’ se invita a madrileños y visitantes a vivir la experiencia de saborear el patrimonio, recorriendo los obradores artesanales que, con su esfuerzo y maestría, mantienen vivas las tradiciones de las ciudades monumentales: San Lorenzo de El Escorial, Alcalá de Henares y Aranjuez.
“Visitar estas localidades es recorrer la historia a través de sus monumentos y paisajes, pero también descubrir en cada pastelería un pedacito de identidad local. Los dulces típicos no son solo un postre: se convierten en embajadores gastronómicos, recuerdos que turistas y viajeros llevan consigo como el mejor tesoro”, explican. Al fin y al cabo, los dulces son el perfecto souvenir que hace que la experiencia turística se siga disfrutando días después de la visita
La campaña destaca de Alcalá de Henares sus rosquillas, de Aranjuez sus hojaldres y de San Lorenzo sus bizcotelas, en esta ocasión representadas por Paco Pastel, un postre real del que se apropió el pueblo y que tienen su origen en el pastel que creó en Madrid en 1747 Juan de la Mata, confitero de la Corte de Carlos III.