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Reportaje

Ni tan limpios ni tan guarros.
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Ni tan limpios ni tan guarros.

domingo 18 de septiembre de 2016, 20:08h
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La última acción del Ayuntamiento de Torrelodones en el marco de esa gran campaña de civismo que emprendió a comienzos de año ha provocado algunas reacciones airadas de los vecinos. Con ‘El Guarro del Barrio’ se busca, desde la web municipal, poner en evidencia a quienes no respetan algo tan básico como deshacerse de la basura cuándo y cómo corresponde. Las fotografías de colchones, armarios, sillas y bolsas abandonadas alrededor de los contenedores buscan concienciar pero también nos han provocado una pregunta casi obligada: ¿de verdad son tan guarros los vecinos de Torrelodones?

La respuesta rápida sería ‘no’, enfatizada con un ‘por supuesto que no’ para más seguridad. Pero la auténtica respuesta empieza más bien con un ‘No, pero...’

Vamos a ser sinceros. A nadie le gusta encontrar la palabra ‘guarro’ asociada a su pueblo, su barrio o su calle. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, este término se utiliza de forma coloquial para denominar a una persona “sucia y desaliñada”, “grosera, sin modales”, o “ruin y despreciable”. Para no cargarnos de tanta negatividad, diremos aquí también que un ‘guarro’ es “una especie de águila pequeña”, pero esta acepción no es de interés, lamentablemente, para el tema que nos ocupa.

A comienzos de año el Ayuntamiento de Torrelodones emprendió una gran campaña de civismo para promover actitudes responsables entre los vecinos respecto a la recogida de residuos, la limpieza viaria y el mantenimiento del entorno urbano. Reciclado, excrementos caninos, pintadas, vandalismo y otras actitudes contrarias a la convivencia están en el punto de mira de esta iniciativa que se irá repitiendo a lo largo de toda la legislatura.

La campaña comenzó por el reciclado con los ‘Zampabolsas’, unos monstruos que desde los contenedores invitan a depositar en ellos las bolsas de basura, la distribución de 85.000 bolsas de basura y la publicación de un folleto con diez consejos básicos respecto al reciclado que se resumen en uno: si tienes dudas sobre dónde va una bolsa, o si el contenedor que le corresponde está lleno a rebosar, al menos métela en el contenedor verde, nunca en el suelo. Esta acción incluyó la creación de un servicio telefónico por WhatsApp, en el número 630 439 621, para que los vecinos avisen sobre el estado de los contenedores, acumulación de basuras, etcétera, e información sobre el servicio municipal de recogida de enseres y deshechos voluminosos, que funciona los jueves y al que se puede avisar llamando al teléfono 900 100 859.

La segunda fase, la más llamativa hasta al momento, ha sido una gran campaña sobre la recogida de excrementos caninos en la vía pública, representada por la ya famosa ‘caca gigante’, un hinchable de más de dos metros de alto y tres de ancho que ha tenido una enorme repercusión mediática.

A finales del mes de julio, mientras se prepara la tercera fase de la campaña, que se centrará en las pintadas y el vandalismo, se les ocurrió instaurar el galardón de ‘El Guarro del Barrio’ como una galería en la web municipal en la que mes a mes pretenden poner las imágenes más bochornosas que los vecinos envían al Ayuntamiento a través del servicio de WhastApp. Un ‘Cuadro de Honor’ del incivismo para “reconocer el esfuerzo de quienes consiguen ensuciar nuestro pueblo por méritos propios; sus desvelos merecen un reconocimiento”, ironiza el concejal de Comunicación, Ángel Guirao.

Con esta iniciativa quieren poner de manifiesto “que es algo que nos perjudica a todos”. Estas personas incívicas verán así puestas en la picota sus acciones “sin decir nombres”. Los primeros galardones han dejado en nuestra retina llamativas imágenes en las que destaca el abandono de enseres domésticos o restos de poda junto a los contenedores de basura. “Es sorprendente que habiendo un servicio de recogida domiciliaria gratuito haya vecinos que decidan sacar el tresillo, el armario ropero, la mesa camilla o incluso cinco o seis colchones a la calle”, concluye Guirao.

El edil reconoce que hay quienes le han dado la vuelta a esta iniciativa, de connotaciones “divertidas y simpáticas”, defiende, y han concluido “que transmite una imagen de Torrelodones como de guarros, y yo no creo que sea así, es una parte más de la iniciativa de concienciación sobre incivismo”, señala. “No se trata de poner de manifiesto que Torrelodones es un sitio lleno de vecinos incívicos”, puntualiza, pero es necesario empezar por “lo más complicado, que es reconocer que tenemos un problema y concienciar sobre él” antes de empezar a darle solución.

¿Tan guarros?

No todo el mundo ha acogido con el mismo humor esta nueva campaña. En las redes sociales se podía leer a más de un vecino molesto por el hecho de ver asociadas las palabras ‘guarro’ y ‘Torrelodones’ en una misma frase, y ese descontento también lo han plasmado desde los partidos políticos de la oposición. Por ejemplo, desde el PSOE su portavoz, Guillermo Martín, aseguraba en un artículo que “además de señalar las evidentes faltas de civismo que cada día vemos por nuestras calles, el equipo de Gobierno debería mirarse sus propias vergüenzas y trabajar en firme para mejorar la limpieza de nuestro pueblo”. Entre otras cosas, consideran que “es evidente la dejadez con determinadas situaciones que se dan en nuestras vías públicas, como los abundantes restos vegetales” y les recuerdan que hay situaciones a las que se podrá dar solución cuando se renueve el contrato de limpieza viaria, algo que se tiene que hacer en esta legislatura.

Confluencia Ciudadana, por su parte, ha afirmado que esta campaña y la de la caca gigante “ofrecen una imagen distorsionada” de los habitantes de Torrelodones. Van más allá y consideran que “criminaliza”, “insulta” y hace culpable de la limpieza de las calles a la ciudadanía. Aseguran que el dinero que se emplea en estas campañas debería utilizarse en la limpieza viaria porque “es posible que los contenedores no se vacíen con la regularidad necesaria, es posible que no se recojan las basuras como sería deseable”.

Unas críticas que rechaza desde el Ejecutivo Ángel Guirao, recordando que se recoge la basura todos los días en el caso de los contenedores de orgánica, así como dos o tres veces por semana en el caso de los contenedores verde, azul y amarillo, correspondientes a vidrio, papel y envases respectivamente. Y recuerda que “en España estamos por encima de la media europea en cuanto a la recogida de basuras”, citando ejemplos de otros países como Inglaterra o Irlanda donde hay lugares donde es habitual que este servicio se ofrezca con una periodicidad incluso semanal.

Según explica a Más Vive Lola Alcalde, responsable de servicio de Urbaser en Torrelodones, además de los camiones que se encargan de recoger los contenedores, la empresa dispone de tres equipos para retirar todo lo que se deposita fuera de ellos: dos camiones de ‘barrido itinerante’ que se encargan de ir recogiendo los residuos depositados en el exterior de los contenedores en Pueblo y Colonia y otro camión de carga trasera con dos operarios para las urbanizaciones más alejadas.

Y siempre encuentran algo, asegura Lola Alcalde. “Lo quitan ahora y vuelves en una hora y te aseguro que en casi todos los puntos vuelve a haber restos de casi cualquier cosa”, explica. Se encuentran sobre todo podas y enseres, aunque todavía hay quien deja sus bolsas de basura orgánica fuera de los contenedores, lo que convierte en foco de suciedad y atracción de animales salvajes como jabalíes, recuerda. “El incivismo lo pagamos los cívicos”, recuerda la responsable de Urbaser. “Son recursos y medios económicos y humanos que se desplazan de otros servicios como la limpieza de las calles”.

“En un municipio que es el noveno por renta per cápita de España da vergüenza que habiendo un servicio gratuito de recogida de enseres, que llamas, dejas un mensaje en un contestador y pasan el jueves a recogerlo, y si hay mucho lío pasan al día siguiente, sucedan estas cosas”, reflexiona Guirao, quien asegura que aún así todo el revuelo generado por ‘El Guarro del Barrio’ ha tenido un efecto positivo: “ha incrementado las llamadas al servicio municipal de recogida de enseres”.

Pintadas

Ahora trabajan ya en la tercera fase de la campaña de concienciación, que se centrará en el vandalismo y las pintadas. “El Consorcio tiene que reponer al menos dos paradas de autobús por semana, se arrancan árboles, se pinta cualquier cosa, hay mucho más vandalismo en la zona Noroeste de la Comunidad de Madrid que en la zona Sur o en el Corredor del Henares”, asegura Ángel Guirao.

Desde Urbaser nos confirman que sobre todo el de las pintadas “es un grave problema en Torrelodones”. No hay que despistarse mucho para comprobarlo. Durante las pasadas fiestas de la Asunción en el Pueblo un grupo de vándalos se dedicó a pintarrajear la fachada lateral de la Biblioteca José Vicente Muñoz y el mural del ‘hombre libro’ pintado por Iago Eireo. Hasta el tótem instalado en la subida a la Torre, en el que se explica la historia de este monumento artístico, ha aparecido lleno de pintadas que impiden su lectura.

Para atajarlo hace falta actuar en muchos frentes: educación, prevención, vigilancia y también limpieza inmediata para evitar el efecto ‘llamada’. “Estamos incrementando los medios dedicados a la limpieza. Si en 24 o 48 horas se realiza la limpieza de las pintadas, se produce un efecto disuasorio automático, si se tarda más se produce un efecto llamada”, asegura el concejal de Mantenimiento Urbano, Hernando Martín.

Limpiar en vez de ensuciar

“La gente que es menos limpia no es un porcentaje muy grande, pero se ve mucho más que quienes hacen su tarea”, nos decía durante la elaboración de este reportaje Yolanda Martín, operaria de Urbaser. Pero también hay que hacer visibles las buenas acciones, porque no todo son vecinos que dejan su basura por cualquier parte. También los hay que se esfuerzan por limpiar. Es el caso de los voluntarios que una vez al año, en colaboración del Club de Escalada Sostenible, se va a limpiar las piedras del Monte de los Ángeles que son objeto de pintadas.

También surgen otras iniciativas, como la de la Peña El Carrito, que ya prepara una gran operación de limpieza para el mes de septiembre en este mismo espacio natural. Fernando Palmero, presidente de la Peña, explica que en principio quisieron sumarse a la iniciativa lanzada por el televisivo Frank de la Jungla, que propuso en el mes de julio batidas de limpieza en todo el territorio español precisamente “cuando más incendios se producen en España”, con un premio consistente en un viaje a Tailandia con todos los gastos pagados para colaborar en su asociación protectora de animales.

“La convocatoria era un tanto precipitada porque muchos ya estaban de vacaciones”, explica Palmero “así que hemos decidido organizarla en nombre propio en septiembre”. Es la primera vez que esta Peña organiza una limpieza, normalmente sus actividades son lúdicas, gastronómicas y deportivas y en esta ocasión quieren “echar un día de campo y también de limpieza”. Organizarán grupos de tres personas, abiertos a todo el mundo, para recorrer zonas donde se concentra más basura. Y también ofrecerán un premio a quien recoja más cantidad, “no es lo más importante pero contribuye a dar publicidad a lo bueno”.

Hay que usar más el Punto Limpio

Según los datos de que dispone Ecoembes, el 78,6 por ciento de los madrileños asegura disponer en su hogar de más de un espacio para depositar sus residuos, de los cuales uno de ellos está reservado a los envases domésticos que se destinan al contenedor amarillo (plásticos, latas y briks). Estamos completamente concienciados de la necesidad de reciclar envases domésticos, vidrios y papel. En 2015, según los datos que facilita Ecoembes, en Torrelodones se reciclaron 15,2 kilos de envases domésticos por habitante y 28,2 kilos de papel y cartón. Ecovidrio aporta una cifra de 13,5 kilos de vidrio por habitante recogidos en Torrelodones en 2015.

Pero de la misma forma que ya nos hemos acostumbrado a reciclar estos residuos, no lo estamos tanto a hacerlo con otros, algunos mucho más peligrosos y de los que la única forma adecuada de deshacerse es a través de los Puntos Limpios, como los aceites, aerosoles, pinturas, medicamentos, pilas… “Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que donde cae una pila, en un perímetro de 20 centímetros al menos durante aproximadamente 25 años no crece nada por los tóxicos que contiene”, explica Yolanda Martín, operaria de Urbaser.

En estos puntos se clasifican los residuos para un mejor reciclaje. Los operarios ayudan a los usuarios a ir separando lo que quieren tirar para depositarlo en los contenedores correspondientes.

“¿Somos guarros? Hay gente que pasa ampliamente de todo, pero también hay gente que está muy concienciada”, reflexiona Yolanda, que en su trabajo diario ve “extremos muy opuestos”, desde quienes llevan separados hasta los tornillos de los muebles para reciclarlos correctamente hasta quienes lo llevan todo mezclado y “lo único que quieren es vaciar y les da igual dónde vaya”. Los operarios ayudan a los usuarios y, de paso, resuelven dudas que no sabíamos ni siquiera que teníamos, como que el cristal no se puede reciclar con el vidrio, que un juguete de plástico o unas chanclas de goma no se pueden tirar al contenedor amarillo, que hay que quitar las pilas y baterías antes de tirar los aparatos electrónicos, etcétera.

Podas, maderas, escombros, ropa, electrodomésticos y muebles voluminosos son los residuos que más se llevan al Punto Limpio de Torrelodones. De aquí todavía les queda un viaje más hasta las plantas de transferencia donde se realiza otro pequeño reciclado posterior, en busca de materiales aprovechables, antes de su eliminación.

Al ser un Punto destinado al uso por los ciudadanos, se limita la cantidad que se puede tirar: 50 kilos de escombros, seis bolsas de poda… a partir de esas cantidades se considera que se trata de un uso profesional o industrial y para estos supuestos hay otros mecanismos para su eliminación.

Ubicación

Calle del Antiguo Vertedero s/n

Horario

De martes a sábado de 10.00 a 18.00 horas. Domingos de 10.00 a 14.00 horas.

Equipamiento

Contenedores reforzados de 30 metros cúbicos para: papel y cartón; metales y chatarra; poda y madera; residuos voluminosos; aparatos electrónicos; escombros; línea blanca. Además, dispone de contenedores para: ropa y calzado usado; vidrio; envases plásticos; envases metálicos y briks; aerosoles; envases contaminados; pilas y baterías portátiles; radiografías; medicamentos en estado sólido o pastoso caducados; tubos fluorescentes u otras luminarias; aceite vegetal de origen doméstico; aceite mineral o sintético de motor; baterías de automóvil; pinturas; disolventes y envases con restos de estos residuos; y toners y cartuchos de tinta.

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