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Aparcar en Torre: soluciones nuevas para viejos problemas
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Aparcar en Torre: soluciones nuevas para viejos problemas

viernes 18 de marzo de 2016, 08:57h
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¿Es aparcar en Torrelodones una misión imposible? Los datos dicen que no, aunque muchos conductores sí que transmitan esa sensación de que es difícil dejar el coche, sobre todo en las zonas más céntricas. No es un problema nuevo, llevamos más de diez años hablando de los probelmas de aparcamiento en Torrelodones, de proyectos de aparcamientos que se debaten una década y de posibles soluciones. Ahora, el Ayuntamiento probará una nueva: crear plazas de estacionamiento limitado.

A mediados de 2015 el Ayuntamiento de Torrelodones encargó un estudio sobre el uso del vehículo privado en la localidad y los hábitos de aparcamiento de los ciudadanos que arrojó datos muy reveladores.

Según ese estudio, que se realizó durante una semana laboral (sin festivos) mediante la realización de encuestas en determinadas paradas de transporte público y la toma de matrículas en viario y bolsas de aparcamiento, “las calles de Torrelodones están marcadas por una alta ocupación del aparcamiento a lo largo del día”. En unas zonas se debe más al uso por parte de residentes y en otros casos por el uso de viajeros que continúan viaje en transporte público (autobuses y tren de Cercanías), pero el caso es que la rotación de vehículos es escasa en muchos casos.

“El municipio tiene un importante papel en el transporte metropolitano”, señala el estudio y eso hace que reciba también viajeros de otros municipios, con diferenciaciones según el lugar de procedencia, más de Galapagar en el caso de La Colonia y más de Hoyo de Manzanares en el caso del Pueblo, aunque también de Colmenarejo, Valdemorillo, Collado Villalba... El destino, principalmente, es Madrid, por razones de trabajo. Pero provengan de Torrelodones o de otra localidad el resultado es el mismo: coches aparcados una media de 8 a 12 horas en la misma plaza, hasta que sus propietarios regresan de trabajar.

Entre otras cosas se detecta en la Colonia una alta presencia de viajeros y vehículos aparcados provenientes de otros municipios, un 80 por ciento. No todos son conductores que aparcan en la zona para utilizar el tren de Cercanías o el autobús, pero sí son un volumen importante, con casos como el de la calle Manuel Pardo, cuyas 74 plazas parecen ser utilizadas prácticamente en exclusiva para lo que se denomina P&R (‘park and ride’, término que se utiliza para denominar al aparcamiento disuasorio o de intercambio con el transporte público).

Rotación de aparcamientos

“Hay muy poquita rotación en esos aparcamientos”, reflexiona el concejal de Urbanismo, Santiago Fernández, y esa es la razón por la que el municipio se ha embarcado desde comienzos de año en un proyecto para crear plazas de aparcamiento en rotación “en las zonas más próximas al comercio local”.

El proyecto, que consta de una Ordenanza que se aprobó en el mes de enero en el Pleno y una primera propuesta de plazas de rotación que al cierre de esta edición se estaba aún estudiando, implica la creación de algunas plazas de estacionamiento por tiempo limitado en puntos como el parking de la calle Real, la calle Carlos Picabea, calle Jesusa Lara y entorno de la Estación, para empezar. Según la zona y su utilización, se establecerán periodos máximos de aparcamiento, siempre gratuito, de media, una, dos o tres horas, sin posibilidad de renovar el ticket, que irá con la matrícula del vehículo. Sobrepasar el tiempo máximo supondrá multa.

No es un proyecto que lleve asociada la contratación de una empresa para regular el estacionamiento. Se instalarán los parquímetros y es la Policía local la que controlará que no se sobrepase el tiempo máximo. Está previsto que en el plazo de un mes ya estén identificadas y en funcionamiento las zonas y, explican desde el departamento de Movilidad, “habrá personal junto a los parquímetros explicando a los conductores como funciona”. Es, recuerda Santiago Fernández “un cambio significativo y hay que ir poco a poco”.

El hecho de que se prevean zonas con distinta limitación horaria responde a la necesidad de atender a distintos supuestos de uso de las mismas. La más alta, tres horas, está pensada para que se facilite el acceso no sólo al comercio local sino también a otros servicios como la hostelería.

En este sentido, Fernández no deja pasar la oportunidad para recordar que el centro cuenta con un estacionamiento en la calle Flor de Lis “que está a menos de tres minutos del centro de los comercios de Torrelodones”. Aquí entona un cierto mea culpa y reconoce que sus 200 plazas “no se llenan más que en ocasiones puntuales” por lo que ya han anunciado que se va a mejorar su señalización. “Hay que darlo a conocer más y que la gente asuma que puede aparcar allí para acceder al centro”.

Petición de los comerciantes

Precisamente es el comercio local el que más ha pedido que se dé una solución a la situación del aparcamiento en las zonas comerciales del municipio, porque asegura la presidenta de Torrempresarial, Ruth Valero, “nuestros clientes están dejando de venir, los que vienen de fuera o de las urbanizaciones nos dicen que después de 45 minutos intentando aparcar, dando 200 vueltas, prefieren coger el coche e irse a los centros comerciales”. A esto se une el problema de que muchos conductores “no saben llegar” al estacionamiento de Flor de Lis, por muy cerca que esté del centro.

Los comerciantes asistieron el pasado 7 de noviembre a una reunión explicativa con los responsables de Urbanismo sobre el aparcamiento rotatorio, una propuesta que consideran “un principio” para solucionar la situación, aunque vean “escasa” la primera dotación de plazas previstas “para la problemática que tenemos”.

Es la opinión generalizada también a nivel político. Es una propuesta “razonable, de momento”, dice el portavoz del PSOE, Guillermo Martín y ven positivo un sistema que “consigue rotación y no penaliza a los conductores, que es lo que se suele hacer en Europa”, pero creen que hay que explorar otras soluciones, como la creación de un intercambiador de transportes en la zona del antiguo vertedero.

Desde Confluencia su portavoz, Ana Martín, señala además que se ha pedido al Ejecutivo que se extiendan las zonas de aparcamiento regulado a todas las zonas de Torrelodones “y no sea discriminatorio”, ya que, consideran, “si se crea la costumbre de que en una zona hay aparcamiento de rotación, psicológicamente quitas el acceso a otras, porque los conductores saben que ahí hay aparcamiento”.

Un argumento que también explica la portavoz del PP en esta materia, Isabel Ruiz de Tarazona. “Es una experiencia piloto, para ver como funciona, y la propuesta es bastante mejorable”, señala, porque “las plazas son insuficientes”. Valoran que se consiga que “en determinadas zonas se muevan los coches y fluya el tráfico” y creen que a este proyecto inicial habrá que “darle forma con el tiempo”. En cualquier caso, estamos ante un problema de fondo que necesita “otras soluciones”.

Lo que no ha gustado a ningún grupo es la Ordenanza, el texto legal que regula este sistema de rotación, porque “es demasiado abierta”, en palabras del portavoz de Ciudadanos, Santiago San Martín. “Nos gustaría que fuera más completa y estuviera mejor diseñada”, porque estando “de acuerdo con la filosofía”, el texto “deja demasiadas cosas en el aire” y su aplicación “quedaría en la competencia de Alcaldía”, algo que no gusta a los partidos, que piden más participación.

Nuevos aparcamientos

Además de las plazas de rotación de vehículos, el Ayuntamiento tiene en proyecto la creación de otros estacionamientos que también aliviarían la presión de vehículos en dos puntos concretos y con problemáticas distintas.

En el caso de la zona del Polideportivo, no se ha detectado que exista aparcamiento de larga estancia, pero sí un gran número de vehículos de usuarios de las instalaciones. Por ello, se ha proyectado que la zona de las piscinas, que están en desuso desde hace años, se convierta en un aparcamiento. El espacio permitiría la creación de unas 75 plazas. Está previsto que el proyecto se ejecute desde 2017, ya que primero se tiene que aprobar la modificación de usos de las Normas Subsidiarias que está tramitando el Ayuntamiento desde hace casi cuatro años. Este aparcamiento, adelanta el responsable de Urbanismo, también tendrá algún tipo de regulación de tiempo para que no se produzcan abusos y cumpla con su objetivo, que es dar servicio a los usuarios de las instalaciones deportivas.

El otro aparcamiento en proyecto, con unas 200 plazas, estará al final de la calle Rufino Torres, en el denominado descansadero de los Pradillos, un espacio contiguo a la Vía de Servicio de la A-6. Se trata de una franja de terreno que cuenta con la calificación de Vía Pecuaria, pero que en la actualidad se encuentra degradada y cuya desafección se tramita hace meses con la Dirección General de Vías Pecuarias de la Comunidad de Madrid. “Se segmentará con una zona de larga estancia y otra de rotación”, señala Santiago Fernández, “porque está muy cercano al centro urbano y la demanda de aparcamiento para bajar a Madrid es infinita”.

Cercanías RENFE

Más lejana en el tiempo, por su complejidad, es la solución al estacionamiento en el entorno de la Estación de Cercanías. Dos décadas lleva el Ayuntamiento de Torrelodones estudiando la forma de crear un estacionamiento para dar servicio a la zona y sobre todo a los usuarios del ferrocarril. En este tiempo se han ido presentando y descartando proyectos.

Según explica Santiago Fernández, el Ejecutivo se ha reunido en diferentes ocasiones con los responsables de Cercanías, con los consejeros de Transportes y Urbanismo de la Comunidad de Madrid, con el Consorcio de Transportes y hasta han tratado este asunto con la presidenta, Cristina Cifuentes. A lo largo de los años “se han ido descartando opciones por razones medioambientales, de presupuesto…”, explica Fernández “y al final lo que queda como opción es crear un aparcamiento frente a la Estación, aprovechando la parcela pública que hay e intentando llegar a un acuerdo con los propietarios de la parcela que ahora se está alquilando para que las plazas que se construyan se cedan al Ayuntamiento”.

El proyecto consistiría en la construcción de un aparcamiento de unas 160 plazas en una planta subterránea, y crear en superficie una gran plaza que serviría para rehabilitar toda la zona y crear “un espacio urbano de calidad”. El problema, como siempre que se habla de proyectos en los que intervienen varias administraciones, es quién pagaría la obra, con el problema añadido de que, dada la situación económica actual, las administraciones “están en una situación económica muy poco favorable” a este tipo de inversiones. Aunque hay otras alternativas, como el Plan PRISMA, reconoce. Por el momento, se está haciendo un estudio de viabilidad, para saber cuál sería su coste.

En cuanto a la otra solución a largo plazo, la de la construcción de un intercambiador de transporte en la zona del antiguo vertedero/punto limpio, Santiago Fernández recuerda que varios partidos políticos llevaban el asunto en sus programas electorales.

Es un proyecto que se tendría que hacer en coordinación con la Comunidad de Madrid y ya se han reunido con el Consorcio para una primera aproximación al tema. Es una solución que presenta varios problemas: que al haber sido un vertedero el suelo tiene, por la presencia de tóxicos, unas limitaciones de uso que se deben estudiar con la Comunidad de Madrid; que hay parte de los terrenos que pertenecen a un privado; y que el proyecto necesitaría que se ejecute un nuevo acceso a la A-6.

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