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El Centro de Salud, en la sala de espera de las privatizaciones

miércoles 23 de abril de 2014, 12:06h
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El Centro de Salud, en la sala de espera de las privatizaciones
Nuestro centro de salud pública, con sus profesionales sanitarios y administrativos, se sumó a `la marea blanca´ el pasado mes de noviembre contra el Plan de garantías de sostenibilidad para la Sanidad de la comunidad de Madrid. Aunque se esperan aún negociaciones, a finales de Marzo, la Consejería de Sanidad tiene previsto sacar los pliegos de condiciones para ofrecer la gestión del 10 por ciento de los centros de salud de la región, primero a los profesionales que se constituyan en cooperativa, o EBA (Entidades de Base Asociativa) y seis hospitales a las empresas interesadas. En este reportaje se recogen las posturas de los profesionales del centro, de los vecinos como pacientes y de los partidos políticos locales, para valorar esta política sanitaria y la posibilidad de que se `externalice´ la gestión de nuestro centro de salud.
Recoger el sentir de la gente en la entrada del centro de salud de nuestro municipio nos lleva a conocer dónde está la preocupación y el debate. Hombres y mujeres de distintas edades, expresan sobre todo incertidumbre sobre lo que pueden suponer los cambios en la gestión de un centro de salud pública del que no tienen quejas, como dice Enrique de 50 años, “no se entiende que si funciona, se pase a la privada” o como José de 48 años, que dice que “el fin de la sanidad pública no es la rentabilidad”, o Alicia de 23 años que afirma que “yo no tengo para pagar la sanidad privada”. El debate se haya polarizado desde que se presentaron los presupuestos 2013 en la Comunidad de Madrid, con un severo recorte en Sanidad, un 7 por ciento menos que en el 2012, con el argumento de “la brutal crisis y un deficiente sistema de financiación autonómica” según dice la Consejería de Sanidad en el Plan de Garantías de sostenibilidad del sistema sanitario público de la Comunidad de Madrid, que presenta alternativas para reducir costes en vez de recortar gastos, o sea, “no cerrar hospitales”. Los vecinos, los “pacientes”, denotan mucha desconfianza en los políticos y mucha indignación sobre cómo se está manejando la crisis económica, como Nina, de 54 años, que señala que “no creo nada de lo que dicen los políticos y en concreto el Consejero de Sanidad, creo que es un negocio que lo están barruntando desde el año 98”; o Leticia de 30 años, que reclama “rescatamos bancos y nosotros, la gente de a pie, nos tenemos que apretar el cinturón”, y Eusebio de 70 años que afirma que “los que nos dirigen se dedican a vivir su vida, los de antes y los de ahora, ellos no se recortan, se lo hacen a los demás”.

La Plataforma de Equipos directivos de Centros de Salud de Madrid, en la que nuestro centro de salud participa, se formó espontáneamente en lo que se ha denominado la `marea blanca´, que ha reunido, sin precedentes, a todos los colectivos y estamentos sanitarios que junto a la ciudadanía respondió de inmediato a este Plan presentado. “El gasto en sanidad es uno de los más bajos de la UE, los recortes solo apuntan al gasto social, al empleo público, sin embargo, reducen o no aumentan los impuestos a las grandes empresas, a las transacciones financieras, se les ocurre la amnistía fiscal o las ventajas tributarias al juego”-dicen desde la Plataforma. En el manifiesto leído por los profesionales del centro de Torrelodones, el pasado 26 de noviembre en el Pleno del Ayuntamiento, antes de iniciar un encierro y días de huelga, decían que “el Plan ha sido desarrollado de forma prácticamente secreta y sin ningún contacto con los principales afectados, los ciudadanos y los profesionales implicados.Además, parece responder a intereses de carácter ideológico y económico”. Este Plan, que fue presentado en rueda de prensa el 1 de Noviembre se aprobó en diciembre sólo con la mayoría absoluta del PP”.

La realidad es que hay modelos de gestión que coexisten y están poniendo a prueba resultados de ahorro, calidad, eficiencia y recursos humanos. Vamos a dar un repaso.

En la Comunidad de Madrid hay actualmente 36 hospitales. Hace cinco años se encargó la construcción de once de ellos a empresas privadas mediante una colaboración público-privada. Esto quiere decir que, con dinero público se está pagando un canon de arrendamiento durante 30 años, para que el Servicio Madrileño de Salud pueda mantener la gestión de los servicios sanitarios del Hospital. Otro caso distinto son los hospitales de Torrejón, Móstoles, Valdemoro y Collado Villalba- caso que por tener paralizada sus obras está generando otros coste- que son de gestión enteramente privada, aunque con financiación `capitativa´ que explicamos más adelante. Los siete restantes son de gestión mixta, es decir, la Administración pública gestiona los servicios sanitarios y las empresas privadas los servicios no sanitarios. Uno de ellos es el Hospital Puerta de Hierro, que por ser de otro nivel, no está incluido en el Plan de la Consejería. Pero, para los otros seis hospitales, el Plan quiere aplicar la financiación `capitativa´, o sea, la asignación de una cantidad anual por cada persona atendida de los fondos públicos. Aquí hay guerra de cifras, la Consejería dice que el coste es de 600 euros en la gestión mixta y 441 en la financiación capitativa, pero la Asociación de facultativos (AFEM) calcula que son 375. Esta Asociación denuncia, que sin haber datos por parte de la Consejería, no aseguran un ahorro, porque en los privados, cada año por contrato aplicarán subidas por el IPC. ¿De dónde saldrá el dinero?, “detrayendo del presupuesto de la sanidad pública que empeorará su calidad y tendrá más gente despedida”-dice AFEM.

Salta a la vista que se está propiciando que la gestión y/o propiedad de hospitales se concentre en unas pocas grandes empresas o UTES (Grupos Temporales de Empresas), donde algunas no pertenecen al sector sanitario, puesto que son constructoras o fondos de capital riesgo como Capio Sanidad (Valdemoro, Móstoles y Collado Villalba) o Ribera Salud (Torrejón y 5 hospitales en Valencia), ésta última en donde Bankia y la Caja de Ahorros del Mediterráneo son accionistas, y algunas curiosamente imputadas en el caso Gürtel .

Hay que recordar que desde el Pacto de Toledo firmado en 1995, la Seguridad Social no costea la sanidad pública, ya que se pasó a competencias autonómicas y provienen de los impuestos indirectos, como el céntimo sanitario en los carburantes y con partidas de los Presupuestos Generales del Estado. Por esto, aparecen fórmulas como el llamado `copago´ sanitario, para sanear las cuentas y para tratar de frenar el derroche o uso irresponsable, aunque por otra parte, penaliza al enfermo y a quien tiene menos recursos. Nuestra sanidad pública es heterogénea con prestaciones diferentes y esquemas distintos de protección en función de colectivos y de riesgos.

Nuestro Centro público de salud
El edificio actual tiene veinte años de antigüedad. Es la cabecera de la unidad básica junto con el consultorio de Hoyo de Manzanares con el que comparte objetivos y reuniones de su equipo directivo. El centro de Torrelodones cuenta con una plantilla de 26 personas y ocho en Hoyo, la mayoría con plaza fija. El servicio de urgencias es atendido por el servicio de atención rural a diario desde las nueve de la noche y los fines de semana, y al que acuden los vecinos de Hoyo. Dispone de consultas de medicina familiar, pediatría, ginecología, rehabilitación, matrona y fisioterapeuta. Se realizan extracciones y cirugía menor para toda su población, aunque desde hace dos años, el área única que se implantó permite a los pacientes elegir a su médico en cualquier centro que sea de su conveniencia. El centro además realiza actividades en torno a la educación para la salud como Jornadas sobre violencia de género, visitas al colegio San Ignacio o charlas en Onda Torrelodones. Y acoge alumnos de primero y tercer año de la Universidad Francisco Vitoria.

La gestión de este centro está dirigido por Fátima Bermejo, doctora de familia, ella confirma que los resultados son óptimos y que hay un alto índice de satisfacción en los servicios por parte de los vecinos. Ella defiende el libre ejercicio de la profesión dentro de un marco de calidad que mira por el bien del paciente. Por esto, presentó su dimisión que se ha hecho masiva entre los directivos de la Comunidad de Madrid frente al Plan de la Consejería, “se pone en juego la universalidad, la gratuidad, la equidad, y por supuesto, la calidad y el respeto hacia el trabajo de los profesionales sanitarios”.

Ante la postura de los profesionales del Centro de Salud, y aunque a nivel municipal no se tienen competencias, la Alcaldesa de Torrelodones , Elena Biurrún junto con la concejala de Servicios Sociales, Raquel Fernández, tomaron la iniciativa de pedir una cita con el consejero de Sanidad, Javier Fernández-Lasquetty para tener información directa sobre el futuro del centro de salud del municipio, siendo atendidas rápidamente y con la conclusión de que “según el perfil de centros que les interesa cambiar la gestión son centros modernos que no tengan mucho gasto de mantenimiento, el nuestro tiene 20 años, o que la mayoría sea de personal interino, y aquí es lo contrario. No obstante, nos informó que están ofreciendo el modelo EBA de cooperativa de profesionales, por si al centro les interesaba”. La Alcaldesa, trasladó esta conversación a los trabajadores del centro y tras cambiar impresiones, remitió una carta a la Consejería transmitiendo la intranquilidad de los trabajadores, y rechazando la intención de privatizar la gestión por los buenos resultados del centro y por la valoración de los usuarios. En su opinión dice que “la sanidad como la educación es lo último que tocaría, se pueden tomar medidas sin cambiar el sistema”.

La mayor insistencia del Partido Popular local es que “no se alarme a la población porque aún no se conocen los 27 centros que se propondrán y sobre todo valorar si el cambio es para bien”, porque afirman que “para el paciente va a ser lo mismo”. Para el PSOE “el copago y la privatización son las dos caras de la moneda” y dicen que “es mentira que la sanidad pública es insostenible cuando se regala 6.000 millones de euros a la Iglesia católica”. Y según AcTUa, ven en la privatización “primero una reducción de personal y abaratamiento de los salarios luego la eliminación de pruebas diagnósticas que será lo que nos saldrá más caro porque lo pagaremos en salud”.

Hoy por hoy, el paciente seguirá siendo atendido con su tarjeta sanitaria en el centro de salud, aunque todo indica que dependerá de la evolución de las cuentas públicas. Lo que se prevé es que en caso de que se privatice el centro de salud, no tendremos a nuestro médico habitual, porque esto dependerá de las nuevas contrataciones a cargo de la empresa gestora. La calidad y la atención estarán por ver. Lo que es una realidad, que afecta a nuestros bolsillos, es el llamado copago sanitario o `repago´, cuando dejan de subvencionar y de prestar lo que antes estaba cubierto, como las unidades orto-protésicas, dietética o el transporte sanitario no urgente, entre otros ejemplos. En todo caso, la salud está en juego, y ésta es la primera que nos pasa factura. Así de delicada está la situación, como para no dejar de atenderla.
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