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Adelaida Porras Medrano, poeta de Torrelodones: “Puede haber poesía en todo”
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Adelaida Porras Medrano, poeta de Torrelodones: “Puede haber poesía en todo”

Por Mabel Cazorla
martes 14 de abril de 2026, 20:06h
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Después de una vida dedicada a la enseñanza, Adelaida Porras Medrano ha vuelto a Torrelodones, un municipio que tiene un lugar muy especial en su obra. Profesora universitaria de literatura francesa, dejó la docencia porque quería dedicar más tiempo a escribir, aunque el poso de maestra sigue ahí, en la forma en la que habla y en cómo explica las cosas. Autora de cinco libros de poemas, ahora está ultimando una novela. Nos atiende en la Casa de Cultura Paco de Lucía, donde el pasado mes de marzo recibía un homenaje con motivo del Día Internacional de la Mujer.

¿Para que te conozca un poco el lector, nos podrías contar cuál es tu trayectoria?
Hice Filología Francesa en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense, hice allí también mi tesis doctoral y estuve siete años trabajando en una escuela de magisterio que ya no existe, María Díaz Jiménez, que estaba en la calle Islas Filipinas en Madrid y luego me fui a Sevilla a la Facultad de Filología. He sido profesora de literatura francesa, fundamentalmente francesa y francófona, sobre todo de las literaturas en lengua francesa del Magreb, es a lo que me he dedicado fundamentalmente.

¿Y cuál es tu relación con Torrelodones?
Es una relación de toda la vida, mis padres compraron una parcela en los primeros años 60 en Arroyo de Trofas y construyeron allí una casa. Ha sido la casa de mi vida, de mi infancia y es donde vivo yo ahora. Cuando me prejubilé volví y me instalé allí.

Tu literatura también tiene mucho que ver con Torrelodones…
Muchísimo. Tengo un poemario entero que se titula ‘El regreso de la amazona’, que es mi vuelta a Torrelodones, y luego tengo muchos poemas en otros poemarios que tratan sobre Torrelodones. Siempre aflora en todo lo que escribo, aunque sea de manera indirecta. Siempre hay encinas, jaras, enebros…

¿Qué cualidad poética tiene Torrelodones?
Para mí tiene sobre todo la naturaleza. Aparte de los lazos afectivos que me unen a Torrelodones, la naturaleza es una naturaleza maravillosa, con esas rocas de granito que parecen mamuts dormidos sobre la tierra y las encinas, que para mí son un árbol mágico. Bueno, de hecho lo era en la antigüedad, para los druidas era un árbol mágico. Realmente hay poesía en todo. Puede haber poesía en todo.

¿Cómo fueron tus inicios en la literatura? ¿Por qué elegiste la poesía?
Yo creo que nadie sabe muy bien por qué se pone a escribir. Empecé a escribir porque me lo pedía el cuerpo, es que no encuentro otra razón, simplemente necesitaba escribir. Y aunque gusta mucho la narración también, con la poesía encuentro que puedes llegar a decir mucho más en un espacio muy breve. Recibes un flash de lo que sea, de una emoción, de un paisaje, de cualquier motivo, cualquier motivación y lo trasladas al papel. La narración es un trabajo mucho más continuado y a mí la verdad es que esa sensación de inmediatez me gusta mucho. Luego hay que trabajarlo, claro, pero lo inmediato como que te domina y tienes que escribirlo.

¿Corren malos tiempos para la poesía?
Bueno, todo el mundo dice eso, pero la verdad es que yo tengo muchos amigos poetas, no sé si también es porque me muevo en ese ambiente, y es cierto que creo que los que leemos poesía somos los que escribimos poesía en general, pero no, hay mucha gente que escribe poesía, y hay muchos canales de YouTube y hay mucha poesía en las redes sociales, yo no creo que sean tan malos momentos para la poesía. Las redes sociales pueden ser una plataforma de difusión fantástica, yo no soy muy de redes sociales, tengo que confesarlo, pero sí es verdad que cuando tengo un evento, una presentación o un recital, lo pongo. Y de hecho hay muchos amigos a los que no veía desde hace mucho y que me han encontrado por las redes sociales. O sea que sí, que tienen también su lado interesante y positivo.

¿Cuáles son tus referencias artísticas?
Un poeta que me ha influido muchísimo es un poeta francés del siglo XVI, Joachim du Bellay, miembro de La Pléyade, incluso en la forma, porque yo utilizo también el soneto, que es lo que más utilizaba. Es una de mis referencias fundamentales. Otro poeta que me ha influido mucho es Miguel Hernández, de hecho tengo unas nanas que están basadas en sus ‘Nanas de la cebolla’.

¿Qué ha supuesto para ti el homenaje que te hicieron en el Teatro Bulevar?
Fue una emoción… bueno, creo que no me salían las palabras de lo emocionada que estaba. Fue algo, en primer lugar, completamente inesperado. Y fue algo maravilloso, en el que en tu propio municipio te quieran reconocer, el que te digan que has hecho una labor por la cultura. Fue algo estupendo y estoy agradecidísima y emocionadísima. Todavía me emociono cuando me acuerdo.

¿En qué estás trabajando ahora?
En una novela que espero que salga para la Feria del Libro de Madrid. Es una novela entre policíaca y psicológica. Parte de dos peluqueros amigos que llegan a tener un enfrentamiento entre sí. Todo el rencor que se ha acumulado durante años, todo lo no dicho durante esos años, y todo lo dicho también. Como pasa en cualquier relación de muchísimos años, hay muchos claroscuros. El título me falta. Había pensado en ‘Tragedia tebana’, porque se asemeja en la acción un poco al ciclo de los Siete contra Tebas, del teatro clásico. Pero mi hija me dice que no se va a enterar nadie de lo que va.

Para una escritora de poesía, escribir prosa, ¿te constriñe o te da más libertad?
Yo creo que la experiencia de la poesía te da mucha libertad en cuanto a la palabra y al vocabulario que utilizas. Te da mucha riqueza en ese sentido. Pero son dos trabajos completamente distintos. La poesía es mucho más inmediata, está pegada a la piel. Y en esto tienes que conjugar muchas cosas, no solo decir lo que tú sientes, sino lo que pueda atraer al lector, que haya una trama detrás. Una cosa que a mí me divierte mucho es que te puedes proyectar en los personajes.

¿Echas de menos la enseñanza?
No me da tiempo a aburrirme, pero la verdad es que tengo mucha vocación. Creo en eso de que la enseñanza imprime carácter, que siempre quieres explicar o contar el porqué de las cosas. Cuando tengo que hacer algo tipo conferencia disfruto como una enana, porque me gusta. Yo en realidad me prejubilé porque quería escribir, dar clase me gustaba mucho.

¿Cómo animarías a la gente joven a que lea poesía?
Les animaría a que empezaran por pequeñas piezas, y lo digo porque así lo hice con mis hijos, a los dos les infundí el deseo de leer con pequeñas piezas. Como profesora nunca he sido partidaria de poner unos tochos impresionantes a los alumnos, porque se hartan. En cambio, poniendo obras breves, pues hasta le cogen el gusto. Yo recomendaba mucho teatro, porque el teatro se representa en hora y media o dos horas, luego la lectura también es corta. Recomendaría que empezaran a leer poesía por pequeños poemas, por un soneto, por ejemplo, o una pieza de Alberti o de Lorca, pero pequeñita. Creo que hay que empezar poco a poco, y eso hace que a uno le entren ganas de seguir.

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