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El bloque quirúrgico del Hospital Universitario General de Villalba sigue operando al más alto nivel en una zona libre de COVID
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(Foto: Hospital Universitario General de Villalba)

El bloque quirúrgico del Hospital Universitario General de Villalba sigue operando al más alto nivel en una zona libre de COVID

lunes 29 de marzo de 2021, 15:22h
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Frente al reto que la COVID19 ha supuesto en la atención al paciente, el Hospital Universitario General de Villalba, perteneciente a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, ha llegado a triplicar la capacidad de su Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en los momentos más críticos de la pandemia gracias, en gran parte, al refuerzo de los profesionales de su bloque quirúrgico.

“Los anestesistas no solo estamos capacitados para el cuidado del paciente durante una intervención (lo que se conoce como ‘dormir al paciente’), sino que somos los especialistas en cuidados críticos del paciente quirúrgico, es decir, la ‘UCI posquirúrgica’”, explica el doctor José Luis Gracia, jefe del Servicio de Anestesia y Reanimación del hospital. “Esto hace que seamos los primeros aliados que pueden tener los médicos intensivistas en el cuidado de los pacientes COVID”.

Antes de la llegada del coronavirus, el bloque quirúrgico contaba con dos zonas: una con nueve quirófanos dotados con la última tecnología (dos reservados para urgencias) y otra con la Unidad de Reanimación, altamente especializada, con 32 boxes individuales en los que los pacientes operados reciben los cuidados posoperatorios antes de pasar a una planta de hospitalización convencional o a su domicilio tras el alta hospitalaria.

Pero ya en la primera ola de la pandemia, para poder atender a los pacientes COVID, esa zona de reanimación contribuyó a crear en otra dependencia del hospital una segunda UCI, dotada con medios humanos y materiales del bloque quirúrgico. “Gracias a la unión de los servicios del hospital y de los médicos de la UCI, intensivistas, personal de Enfermería, técnicos auxiliares y anestesistas, así como la integración del material del bloque quirúrgico -como mesas de anestesia o bombas para la administración de medicación-, pudimos trabajar al 200 por cien y dar a los pacientes la atención que requerían”, explica el doctor Gracia.

Esta situación se ha mantenido parcialmente a lo largo del último año, y hasta hace apenas unos días una pequeña parte de los profesionales del Servicio de Anestesia y Reanimación ha seguido apoyando a la UCI para el cuidado de pacientes con coronavirus, aunque, “por suerte, esta necesidad se ha visto reducida”, incide el también coordinador del bloque quirúrgico.

Una zona ‘COVID free’

Asimismo, a lo largo del último año, excepto en las primeras semanas de la pandemia, cuando solo se podía atender a pacientes graves, el bloque quirúrgico ha seguido operando al más alto nivel, realizando todas las intervenciones quirúrgicas, excepto las de cirugía cardiaca.

Así, en esta área se llevan a cabo técnicas de elevada complejidad en Neurocirugía, como craneotomías para extirpar tumores cerebrales; Cirugía Vascular, como el innovador tratamiento de los aneurismas aórticos mediante técnica endovascular (mínimamente invasiva); cirugía de tumor de mama con manejo del ganglio centinela…

Esto ha sido posible gracias a que el bloque quirúrgico ha sido, y sigue siendo, una zona protegida frente a la COVID19. “Para conseguirlo, se han adaptado los quirófanos para poder ofrecer los más altos estándares de calidad y seguridad tanto a los profesionales que trabajan en el quirófano como a los pacientes”, subraya.

Por sus características, esta zona requiere de una limpieza constante y, tras cada intervención, se emplean productos altamente viricidas, bactericidas y funguicidas. La renovación de aire de los quirófanos es de al menos seis veces a la hora y hay una atmósfera de presión positiva para evacuar las partículas que están suspendidas en el aire, “lo que aporta tranquilidad tanto a los profesionales como a los pacientes que vienen a intervenirse en una zona limpia y segura”.

Además, a todos los pacientes que van a ser intervenidos se les hace una PCR previa a la cirugía para garantizar que no están infectados por coronavirus. “Los únicos pacientes COVID positivos que han entrado en quirófano han sido los que han tenido que ser operados de forma urgente”, asegura el doctor Gracia. “Eso ha hecho que el bloque quirúrgico, de una manera u otra, siempre haya estado libre de coronavirus en una parte muy importante”.

Cabe destacar, asimismo, que el centro siempre ha contado con los equipos de protección necesarios: “Somos uno de los pocos hospitales en los que no ha faltado un EPI, una mascarilla FPP, un mono de trabajo, chaquetillas adecuadas… No ha faltado nunca un respirador, material de intubación, bombas de infusión de fármacos avanzados, cualquier tipo de fármaco…”, dice.

Pese a ser un centro de complejidad media, “en cuanto a tecnología y equipamiento, el Hospital Universitario General de Villalba es puntero y dispone de prácticamente cualquier tipo de terapia para nuestros pacientes dentro del bloque quirúrgico”, asevera el jefe del Servicio de Anestesia. En cuanto a la reanimación, el centro cuenta con una unidad altamente especializada, con personal especializado en las repercusiones que puede tener cualquier operación o activo anestésico. “En la unidad hay una enfermera por cada tres-cuatro pacientes; estos están constantemente monitorizados, hay un registro de las constantes, un seguimiento intensivo, una vigilancia constante al paciente…”, concluye.

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