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Historia de Las Rozas: El Centro Cultural Recreativo El Baile
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Historia de Las Rozas: El Centro Cultural Recreativo El Baile

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Un punto de encuentro para todos los vecinos fue el antiguo edificio de El Baile de Las Rozas. Quienes lo recuerdan tal y como era, guardan en su memoria un espacio entrañable que llegó a ser uno de los lugares preferidos por los roceños, que además de participar en actividades culturales y teatrales, celebraban las fiestas de los Quintos, San Miguel, Carnaval y Fin de Año, entre otras.

El antiguo inmueble construido a principios del siglo XX, fue derribado por el Ayuntamiento en 2001 para levantar la imponente edificación que en la actualidad es un conocido como Centro de Mayores El Baile.

En cuanto a la historia sobre su apertura, el Baile fue desde el 30 de octubre del año 1928 hasta finales de los años 70, la sede del Centro Cultural Recreativo, que era la entidad encargada de su gestión. Su cierre estuvo ocasionado por la falta de fondos para mantenerlo, aunque el edificio siguió siendo utilizado por los vecinos para organizar las actuaciones teatrales del Club 70 o las fiestas de los quintos.

Francisco e Isabel, padres de María Isabel y Ana María Bravo, regentaron durante más de 20 años el bar del Ambigú, que se encontraba en el interior del local. Recuerdan sus hijas, cómo en los años 60 los roceños y los vecinos de los pueblos cercanos iban a divertirse y bailar en las fiestas con las orquestas que actuaban en directo, que llegaron a tener como protagonistas a Joaquín Sabina, Antonio Molina y a Micky y los Tonis, entre otros artistas.

Fueron momentos en los que El Baile tenía más de 300 socios. Al tratarse de un espacio familiar, muchos de los niños de entonces tienen en su memoria a la famosa línea verde que cruzaba el salón y que servía para separar la zona destinada exclusivamente a pequeños. Posteriormente, se les prohibió la entrada hasta los 14 años.

“Había también unas cortinas verdes de terciopelo que llegaban hasta el techo para remarcar la separación. Se supone que era para dar más intimidad a los que estaban bailando, pero siempre alguno de los niños conseguíamos colarnos llevados por la curiosidad de querer ver lo que había al otro lado. Nos lo pasábamos muy bien”, señala María Isabel.

Por su parte, Ana María, añade también cómo una de las orquestas, Barinaga y sus muchachos, que eran de Majadahonda, tocaba habitualmente los domingos y terminaba todas sus actuaciones con la conga y una. “El local cerraba muy pronto, a las diez o las once de la noche. Como mis amigas se iban, bailaba yo la jota siempre con mi abuelo Desiderio”, detalla.

Las dos explican que “mucho antes de esto” era también conocido en las tardes y las noches del Baile un bastonero que se ponía en el centro de la sala con un bastón de dos metros de altura. “Las mozas enganchaban unas cintas de colores con su nombre bordado y bailaban a su alrededor. También vigilaba para que las parejas no se besaran. A su vez, las madres solían ir para sentarse en los bancos que había colocados rodeando la sala”, puntualiza María Isabel.

A lo largo de su historia, el interior del Baile fue cambiando de aspecto. Tanto es así, que inicialmente, no tenía escenario, por lo que los músicos y orquestas actuaban en una especie de púlpito para animar las fiestas que tanta fama le dieron.

En lo que se refiere a la financiación del Centro, detallan estas hermanas que los fondos se obtenían con la cuota de los socios, la entrada del público en general y el alquiler del bar. “El Ambigú se adjudicaba anualmente mediante una subasta que se organizaba en septiembre. Se asignaba al mejor postor”, indican.

Recuerdan María Isabel y Ana María el buen nombre y el éxito que tuvo El Baile a lo largo de su historia. Sin embargo, registró tristemente un único suceso, en 1974, en plenas fiestas de San Miguel, cuando un joven murió apuñalado en la pista de baile. “Todo ocurrió a la una y media de la madrugada, cuando unos chicos que vinieron de Madrid provocaron una discusión, y por casualidad a este joven de Las Rozas, que no tenía nada que ver con ellos, le clavaron la navaja. La policía detuvo a los autores al día siguiente, después de una persecución por pueblos vecinos. Se llegaron a esconder debajo de los coches e incluso en alguna alcantarilla”, aseguran.

En la actualidad

En la actualidad el Ayuntamiento gestiona el edificio de El Baile como centro de mayores. Cuenta con un total de 5.472 socios. En las instalaciones se realizan programas de ocio y cultura, lo que incluye viajes y talleres y cursos. La oferta se completa con actividades y servicios como cafetería, peluquería, podología, prensa, baile con música en directo, juegos de mesa variados, Bingo social, entre otras.

Explican los responsables del Consistorio que “el centro cumple los objetivos de prevención de aislamiento” y está destinado a “favorecer envejecimiento activo”. Por ello, también facilita el aprendizaje de las nuevas tecnologías y sirve como punto de encuentro de grupos y asociaciones de mayores.

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