El Ayuntamiento de Torrelodones ha celebrado cabo, por tercer año consecutivo, un emotivo acto en memoria de las víctimas del Holocausto. Este evento, organizado por la concejalía de Educación, se ha realizado de nuevo en colaboración con la Comunidad Judía de Madrid y el Centro Sefarad Israel.
La ceremonia contó con la presencia de la alcaldesa de Torrelodones, Almudena Negro; Patricia Weisz, hija de Violeta Friedman, superviviente del Holocausto; Ana Pellicer, coordinadora de Relaciones Institucionales del Centro Sefarad-Israel, y Tal Itzhakov, portavoz de la Embajada de Israel. También asistieron concejales del PP, Vox y PSOE, así como alumnos del colegio Peñalar y del San Ignacio de Loyola.
Reflexiones sobre el Holocausto
Durante su intervención, la alcaldesa Almudena Negro aseguró que “Auschwitz es lo peor que le ha sucedido a la Humanidad”, recordando que más de un millón de personas fueron exterminadas en ese campo y otros similares solo por ser judíos. Además, destacó que “el comunismo, el nacional socialismo y el nacionalismo son las peores caras del ser humano”, instando a los presentes a recordar la Shoá debido al resurgimiento del antisemitismo en Europa y España.
En este contexto, hizo referencia a un informe de 2019 de la Agencia de la Unión Europea para Derechos Fundamentales que revelaba que más del 30% de los judíos en varios países europeos no se sienten seguros y consideran emigrar. “Tenemos la obligación moral de apoyar a Israel porque el antisemitismo sigue vivo. Debemos combatirlo”, afirmó.
La memoria no cura el pasado, pero sí puede prevenir el futuro
Un homenaje simbólico
La concejal de Educación, Lorena Fernández, también subrayó la importancia del recuerdo histórico. “Comunidades judías desaparecieron de Europa y ahora, al mirar su cultura, podemos devolver sus rostros y sus vidas”. Durante el acto se encendieron seis velas por parte de alumnos del colegio Peñalar junto a los representantes institucionales. Cada vela simboliza un aspecto diferente del Holocausto: desde las millones de víctimas hasta los supervivientes.
Patricia Weisz compartió su experiencia personal como hija de una sobreviviente. Relató cómo su madre, Violeta Friedman, fallecida en el año 2000, rompió el silencio en 1985 para luchar contra el negacionismo del Holocausto. Su activismo fue fundamental para que en 1991 se lograra una reforma en el Código Penal español. “La memoria no cura el pasado, pero sí puede prevenir el futuro”, concluyó dirigiéndose a los jóvenes presentes.