Torrearte,
...25 años haciendo buen teatro
miércoles 23 de abril de 2014, 12:06h
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Entre las actividades que nuestra compañía de teatro por excelencia ha celebrado para celebrar su veinticinco aniversario encontramos la colección expuesta durante la última quincena de mayo y la primera de junio en la Casa de Cultura, compuesta por fotografías, vestuarios, escenarios, carteles y tantos otros detalles recopilados en su larga historia. En su inauguración pudimos ver a muchos vecinos que han formado o siguen formando parte de la compañía por la que han pasado ya ¡unos cuatrocientas personas! Desde la representación de aquel primer "Viva Madrid", en el año 83, Torrearte ha estrenado un total de cincuenta y cuatro obras (al frenético ritmo de más de dos estrenos por año) siempre bajo la dirección de su fundador, Carlos Arias, quien ha trabajado con todos los estilos, desde piezas cómicas como su archirrepetido "La venganza de Don Mendo", a otras dramáticas como "La casa de bernarda Alba" o de corte clásico, como "La dama duende", por citar sólo algunas, sin dejar de recibir alabanzas y buenas críticas, y fomentando en nuestro municipio la afición por este arte. La celebración del aniversario continuará el próximo 18 de mayo, con una fiesta en la que tienen prevista la interpretación de distintas piezas teatrales y se ofrecerá un coctail a los asistentes. La clausura de la exposición que pondrá punto final a los actos conmemorativos será el 25 de mayo, en la Casa de Cultura.
Estreno de Luces de Bohemia
Como no podía ser de otra manera, una gran forma de celebrar su cuarto de siglo de existencia era seguir haciendo lo que siempre han hecho: buen teatro. Carlos Arias escogió para su estreno número 57 una gran clásica del teatro y obra cumbre de Valle-Inclán, Luces de Bohemia, responsable de la difusión de su "esperpéntico" teatro, donde lo absurdo se mezcla con lo cómico y con lo dramático a un tiempo. El personaje principal, el incorregible poeta Max Estrella, fue interpretado magistralmente por Rafael Castillo, y dando también la talla como su inseparable amigo don Latino estuvo Pedro Castillo. La obra, de más de dos horas de duración, tuvo mucho dinamismo acentuado por los juegos de luces y decorados, y por unos actores muy bien dirigidos (¡incluso el perro!) que captaron en todo momento la atención del público que llenó el aforo.