El neuropsicólogo Álvaro Bilbao defiende que los menores se "aburran" en verano porque favorece la creatividad, la autonomía y la capacidad de resolver problemas, según explicó en un encuentro en el colegio GSD Las Rozas donde se presentó el programa 'Thinking Kids', dirigido a chicos y chicas de entre 11 y 15 años y centrado en su bienestar emocional.
Que los menores se "aburran" en verano es bueno para su desarrollo. Es lo que sostiene el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, que anima a las familias a aprovechar las vacaciones para desarrollar habilidades como la creatividad, la autonomía o la capacidad para resolver problemas. Lo explicaba en un reciente encuentro en el colegio GSD Las Rozas, con el que se presentaba el programa 'Thinking Kids', que el centro pondrá en marcha con la colaboración de Bilbao y que está orientado al bienestar emocional de los alumnos.
"La verdad es que es muy bueno que los chicos y chicas se aburran en verano. En primer lugar, porque es una señal de que no tenemos demasiadas actividades y, por lo tanto, no estamos saturándoles", explica. "Durante todo el año viven con un nivel de estrés bastante elevado por todo lo que supone estar en el colegio, los exámenes, los recreos, deporte, extraescolares, partidos, los fines de semana... es muy importante que aprendan a relajar el sistema nervioso y a estar en un modo distinto a nivel neurofisiológico".
"Es muy bueno que los chicos y chicas se aburran en verano"
Pero es que, además, el aburrimiento "es muy importante porque les ayuda a desarrollar la creatividad. Los niños que tienen periodos en los que se pueden aburrir son los que solucionan el problema del aburrimiento con la imaginación y la creatividad, algo que estamos viendo que se va perdiendo generación tras generación. Por eso, que tengan periodos con menos actividades y lleguen a aburrirse es algo maravilloso", defiende.
Es en esos "ratos muertos", sostiene, donde empiezan a desarrollar proyectos, "actividades que quizá durante el año no han tenido tiempo a hacer, el puzzle que les regalaron en Reyes, el Lego que no han podido terminar, empiezan a hacer cabañas, disfraces y pueden dar un poquito más de continuidad a esos juegos".
Bilbao propone aprovechar las vacaciones para proponer a los más jóvenes de la casa actividades alternativas a las académicas y alejadas de las pantallas, como elaborar un cuaderno de campo con insectos observados durante las vacaciones, escribir un cuento o encargarles la compra siguiendo una lista, lo que ayuda a desarrollar secuenciación, lógica y cumplimiento de tareas, además de mejorar su bienestar emocional.
Una idea que enlaza con el proyecto 'Thinking Kids', que Álvaro Bilbao pondrá en marcha junto a GSD y que es una respuesta a la preocupación creciente por el estado emocional de los menores. Está dirigido a chicos y chicas de entre 11 y 15 años, y busca ayudarles a conocer mejor su cerebro, entender cómo cuidarlo, "comprender mejor qué son las emociones y para qué sirven, desarrollar habilidades como la asertividad, identificar relaciones tóxicas y desarrollar hábitos saludables", explica.