El Ayuntamiento de Las Rozas abre el plazo de solicitud, del 13 de julio al 31 de agosto, para la campaña de tratamiento contra la procesionaria, dirigida a los propietarios de fincas o parcelas del municipio. Como novedad, el servicio será gratuito este año y emplea un método sin emisión de sustancias químicas a la atmósfera, con protección para dos temporadas.
El Ayuntamiento de Las Rozas ha abierto este lunes, 13 de julio, el plazo de solicitud para la campaña de tratamiento de la procesionaria de este año, una iniciativa dirigida a los propietarios de fincas o parcelas del término municipal que quieran proteger sus árboles de esta plaga, que afecta a pinos, abetos y cedros. Como principal novedad, este año el servicio se prestará de forma gratuita, ampliando así el acceso de todos los vecinos a un tratamiento fundamental para la salud del arbolado.
Para cursar la solicitud, que se podrá realizar a través de la Sede Electrónica hasta el 31 de agosto, el interesado deberá indicar el número de ejemplares a tratar y el perímetro total de los mismos. Las solicitudes de hasta 30 ejemplares se adjudicarán por orden de petición y hasta agotar el presupuesto destinado a la campaña; las peticiones de más de 30 ejemplares pasarán a lista de espera. Solo se admitirá una solicitud por parcela, y el tratamiento se realizará exclusivamente en pinos, cedros y abetos durante los meses de septiembre, octubre y noviembre.
Para los tratamientos se utilizarán productos aprobados por la normativa vigente que no emiten sustancias químicas a la atmósfera, un uso sostenible que se apoya en procesos de Eco-Innovación orientados a mejorar la calidad de vida de los vecinos y minimizar el impacto sobre el entorno.
Al no dispersarse productos en el aire, se reduce la afección sobre los polinizadores, las aves insectívoras y el resto de fauna beneficiosa que actúa como control natural de la plaga. Además, la protección se prolonga durante dos temporadas de desarrollo larvario, lo que permite tratar cada dos años y emplear menos producto. Por este motivo, los vecinos que trataron sus árboles el año pasado no necesitan repetir el tratamiento este año.
Más allá de la protección del arbolado, la campaña tiene un claro efecto sobre la salud pública, ya que reduce la presencia de los pelillos urticantes de las orugas, causantes de irritaciones y alergias en personas y animales domésticos. Su carácter preventivo aporta además un beneficio colectivo, al frenar el desarrollo de la plaga y limitar su expansión a parcelas vecinas y zonas verdes públicas.
Los síntomas de la procesionaria son visibles en invierno por los mechones de hojas secas y las bolsas de seda que cuelgan de las copas de los árboles. Esta plaga produce la pérdida de acículas y hojas —sin provocar generalmente la muerte de los pinos, aunque sí los debilita— y ocasiona urticaria y reacciones alérgicas en personas y animales domésticos debido a los pelillos urticantes de las orugas.