Miércoles 23 de abril de 2014
Si bien durante este verano, por fortuna, no hemos tenido que lamentar incendios importantes como otros años, la labor de desbroce de las pajas y rastrojos secos al borde de los caminos es una prevención de la que no se debería prescindir en esta época. Además de ser una obligación, aumenta gravemente el riesgo de incendio, dada la sequedad de las matas.
En urbanizaciones como la de la imagen, en la que vemos el descuido habitual de las aceras de Las Marías, el riesgo es aún mayor al no tener una vigilancia tan constante como en otros lugares con más tránsito. A pesar de no ser un deber del Ayuntamiento el desbroce de estas zonas, sí lo es velar por que los responsables cumplan la ley.
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