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El Monte de los Ángeles: un patrimonio de todos
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El Monte de los Ángeles: un patrimonio de todos

jueves 07 de noviembre de 2019, 18:15h
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¿Cuánto sabemos del Monte de los Ángeles? Este espacio natural ubicado al Noroeste de Torrelodones, junto a la Avenida de la Dehesa y delimitado por el Polideportivo, viviendas y Canto del Pico, es lugar habitual de esparcimiento para los estudiantes del Instituto y de paseo para los vecinos, pero también es hogar de numerosas especies de flora y fauna, algunas sorprendentes, que muchas veces miramos pero no vemos. Está sometido a una enorme presión y es labor de todos cuidarlo. Algunos vecinos se han puesto incluso manos a la obra y promueven el conocimiento y respeto por su riqueza medioambiental.

El Monte de los Ángeles es un espacio natural, ubicado al norte de la avenida de la Dehesa, caracterizado por la presencia de grandes bloques de granito. Hay una parte del monte que es pública, con numerosos caminos que permiten realizar recorridos a pie o en bicicleta aunque también alberga varias fincas privadas. Es un encinar carpetano que contiene encinas, enebros y pinos piñoneros además de las omnipresentes jaras pringosas de Torrelodones y de otras especies naturales como chopos, sauces y fresnos en el entorno de los arroyos estacionales que lo cruzan, además de hogar de una gran cantidad de aves, mamíferos, reptiles e invertebrados. Entre los mamíferos se pueden encontrar jabalí, conejo y zorro, entre otros.

Todo este entorno natural está incluido en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares con la categoría B1, Parque Comarcal Agropecuario Protector. “Se trata de zonas que poseen un valor ecológico alto o medio e incluyen ecosistemas parcialmente modificados por usos tradicionales del territorio”, explican desde el Parque Regional. “En esta zona se fomentan las actividades de carácter productivo tradicional que permitan la potencialidad de los recursos naturales, en especial los propios de la ganadería extensiva, utilizando para ello tecnologías que preserven el equilibrio de los ecosistemas. Se permiten aquellos usos conservadores y regeneradores del suelo, actividades educativas y culturales que no requieran instalaciones ni perjudiquen las explotaciones, el suelo o la calidad de las aguas, entre otras”. También está incluido dentro de la Reserva de la Biosfera de las Cuencas altas de los ríos Manzanares, Lozoya y Guadarrama.

Al Ayuntamiento de Torrelodones corresponde la conservación y limpieza de este espacio natural. Relata el concejal de Medio Ambiente, Luis Berutich, que “los fines de semana hay gente que se sube allí a hacer botellón, hay ciertas personas que salen a pasear con los perros y como se creen que están en el campo, no recogen los excrementos... Los trabajadores de Medio Ambiente tienen que ir de vez en cuando a hacer batidas de limpieza y a recoger todos los residuos que se tiran. Nos lleva bastante tiempo para tenerlo todo en condiciones…”.

Más trabajo les dan las pintadas que regularmente aparecen en las rocas de granito, ya que se necesita la intervención de una empresa especializada para su limpieza. “Tienen que usar productos especiales, no se pueden utilizar decapantes ni hidrolimpiadoras…”. El concejal califica de “desgracia” la afición de los grafiteros a destrozar, también, los espacios naturales y hace un llamamiento a los vecinos de Torrelodones para “que lo disfruten pero también que lo cuiden”.

Cuidar del monte

No sabe muy bien Jaime González si se trata tanto de que ha ‘adoptado’ el monte de Los Ángeles o de que es el monte “el que me ha adoptado a mí”. Este naturalista, vecino de Torrelodones de toda la vida, propone aprovechar de una forma activa los paseos por este espacio natural, del que habla con el entusiasmo de quien lo visita desde pequeño y se lo conoce como la palma de su mano. Él mismo, con paciencia y dedicación, ha ido catalogando multitud de especies que conviven en el monte, documentando su presencia y cómo les está afectando no sólo la presión humana. “Paseando por el monte te das cuenta de que el cambio climático es real”, afirma.

Cuenta a MasVive que, junto a su mujer, que es bióloga, salen todos los días a pasear con su perro por este espacio natural y que aprovechan el tiempo para observar y analizar lo que se van encontrando. “Se trata de aprovechar que estás paseando para estudiar, hacerte preguntas y entender el por qué de las cosas”, relata. En su día consiguieron, del Ayuntamiento de Torrelodones, “un permiso para hacer un inventario de fauna, aunque nunca pudimos entregar los resultados, por falta de fondos para poder llevarlo a cabo”. Aún así, explica que de aquel estudio “salió una variedad de fauna increíble que con el tiempo nos hemos dado cuenta que va asociada a una variedad vegetal también muy importante”.

Los resultados le animaron a seguir investigando y haciendo, por su cuenta, un inventario de los animales que habitan en el monte de los Ángeles. “Hay muchísima variedad animal entre los mamíferos carnívoros: hay ginetas, garduñas, tejón, gato montés, comadrejas, zorro…”. También entre las aves, “Aves: cárabos, lechuzas, rapaces como buitres… también es zona de paso de migraciones. Y en primavera se pueden ver anátidas y otros pajarillos”. Jaime lamenta que las charcas del monte ya no retengan tanto tiempo el agua como antiguamente, porque en este espacio se da un ecosistema muy rico con muchos anfibios.

Lo mejor de todo es que han ido poco a poco reuniendo a un grupo de personas que comparten las mismas inquietudes por la conservación de este espacio y con los que hacen pequeñas visitas ‘comprensivas’ a este entorno, en el que Jaime hace de guía. Por el momento son una docena de personas, pero se siguen sumando vecinos.

“Lo más importante es educar a la gente, que conozcan su patrimonio natural y que esta sea una posibilidad para poderlo cuidar”, explica. Asegura que el entorno del monte de los Ángeles está bastante bien, se ha recuperado de unos cuantos años acá, se ha limpiado… “pero aún queda mucho por hacer”, relata. De hecho, con su grupo han pedido permiso para realizar una limpieza “en la zona más asilvestrada del monte de los Ángeles, donde hay varios focos de basura bastante importantes”. Trozos de motos abandonadas, hierros, latas antiguas, plásticos, sillas, restos de un antiguo vallado… sorprende la basura que se puede encontrar a poco que se mire entre los árboles y arbustos.

“Vivimos de espaldas a todo el Medio Ambiente pero las cosas van cambiando, hay mayor concienciación social”, asegura Jaime. “Eso es lo que estamos intentando con nuestro grupo, salimos a hacer sendas por aquí, les explico rastros, huellas, animales que hay, cosas curiosas sobre la vegetación, etcétera…. Es bastante interesante, ellos mismos se asombran de que esos animales estén aquí”.

Recorrer el monte

En su Red de Caminos y Sendas, el Ayuntamiento de Torrelodones propone un recorrido para visitar el monte de los Ángeles, que con la denominación de ‘Camino del Canto de la Cueva y Monte de los Ángeles’, invita a recorrer todo el norte de la localidad. La ruta tiene cinco kilómetros de longitud, comienza en la avenida de la Dehesa y acaba junto al campo de fútbol, es fácil de hacer y lleva hasta algunos puntos altos desde los que hay unas vistas espectaculares de Torrelodones, además de acercarnos hasta el arroyo del Canto del Pico cerca del Abrigo del Piojo y a la zona del Canto de la Cueva.

Otra propuesta de itinerario es la Senda Ecológica que diseñaron, hace unos años, los alumnos de la Escuela Taller La Jara y el Lodón, que se toma desde la barrera de madera que da acceso al monte desde la Avenida de la Dehesa y que propone un recorrido circular de unos dos kilómetros, señalizado, que es un buen punto de partida para descubrir la riqueza natural de esta zona y visitar las charcas.

La lástima es que los hitos que señalan el recorrido y los paneles informativos que permitían conocer mejor la flora y fauna de este entorno natural han sido vandalizados y en muchos casos, han desaparecido. A este respecto, el concejal de Medio Ambiente asegura que tienen previsto restaurar los paneles el próximo año y que se reservará una partida en el presupuesto de 2020 para intervenir en las sendas. “Esperemos que duren”.

También se estudiará, aunque de momento no se dan fechas, la recuperación de las rutas guiadas que, hasta el año pasado, organizaba el Ayuntamiento con un educador ambiental. Se suspendieron porque acabó el contrato con él y la idea es recuperar este servicio, ya que además, en breve, también se ofrecerán visitas guiadas a la Torre, “pero no es una cosa que vaya a ser inmediata”.

Elementos históricos

Uno de los elementos patrimoniales más curiosos que alberga el monte de los Ángeles son unas pinturas rupestres. Las descubrieron en los años 70 unos alumnos del colegio San Ignacio de Loyola. Un primer estudio arqueológico las catalogó como pinturas del periodo pospaleolítico, aunque estudios posteriores plantearon la posibilidad de que fueran de principios del siglo XX. Se detallan dos conjuntos de pinturas en la Carta Arqueológica de Torrelodones. El primero está el Canto de la Cueva y el segundo en el Abrigo del Piojo, donde están al aire libre. Incluyen figuras humanas y diferentes animales, como caballos o cabras. En cualquier caso, se trata de una finca privada, la finca de El Tomillar, y el acceso a la cueva está cerrado con una puerta de hierro después de que se registraran actos vandálicos en el interior.

Además, la Carta Arqueológica también recoge una corraliza junto al Arroyo del Piojo, entre el monte de Los Ángeles y la finca de El Tomillar, una estructura de piedra de 8 metros de largo por 5 de ancho, “y consta de un contador o gatera, que eran unas aberturas de pequeñas dimensiones con una altura inferior a la de la pared que servían para el acceso de ovejas y cabras y en un momento dado para poder contarlas”, indica.

El Monte y los jabalíes

Paseando por el Monte de los Ángeles, a poco que se mire, se puede detectar la huella del paso de los jabalíes, los lugares donde se rascan en los troncos de los árboles, los pasos que utilizan… Viendo que el problema más que de comida es de agua, Jaime González puso en activo, en colaboración con la gente de su grupo, unos bebederos que hay entre los árboles “que debían ser de rebaños de hace siglos”. Ellos mismos suben agua para rellenarlos de vez en cuando. “Era para los jabalíes, pero como ha sido un verano muy seco, hemos tenido muchísimos problemas con los pájaros y también vienen mucho a los bebederos”.

Es una pequeña medida para tratar de paliar uno de los principales problemas que acarrea la convivencia puerta con puerta con el entorno natural. Es algo frecuente en las épocas de sequía, en las que los jabalíes no pueden encontrar agua y alimento en su medio natural, que bajen a buscarlos en los parques, las praderas de césped o incluso los cubos de basura. Al fin y al cabo están al lado.

Imágenes como la que se difundió este verano de una piara de jabalíes paseando en los alrededores de la Iglesia de la Asunción nos recuerdan lo cerca que estamos de la fauna salvaje, y los inconvenientes que acarrea, algunos tan graves como los accidentes de carretera que se han registrado en Las Rozas.

Hace ya año y medio que se creó un grupo de trabajo entre las localidades de Torrelodones, Galapagar, Las Rozas, Madrid, Majadahonda, Valdemorillo y Villanueva del Pardillo, además de Patrimonio Nacional, gestores del monte de El Pardo, para abordar de forma conjunta la problemática de los jabalíes y este año la Comunidad de Madrid ha anunciado un estudio para determinar el número de ejemplares en la región, su estado sanitario y las medidas para controlarlos. Este grupo de trabajo se reunió el pasado 22 de octubre.

En Torrelodones, explica Luis Berutich, tienen ahora mismo localizadas las piaras que hay en el término municipal, saben dónde duermen y por dónde se mueven, pero no van a adoptar ninguna medida más “hasta que no nos sentemos con los otros municipios y empecemos a consensuar medidas”, indica, “y ver si podemos involucrar a la Comunidad de Madrid”. La localidad ha colaborado con la Comunidad de Madrid en su estudio, proporcionándole información “sobre los hábitos de los jabalíes en el municipio” y están esperando a conocer sus conclusiones para ver si es necesario realizar un estudio más específico de la localidad, que estaría ya contemplado en los presupuestos de 2020.

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