Miércoles 23 de abril de 2014
Generalmente los medios informativos estamos para fiscalizar, para controlar, como contrapoder del sistema que nos administra, que nos tutela.
Como los poderosos suelen tener tendencias absolutistas, por naturaleza, pues ahí están los periodistas investigando, comprobando, preguntando, y lo que se busca publicar no es lo bonito que ha quedado una obra inaugurada en periodo electoral por el alcalde de turno, sino la comisión que el político se ha llevado de la empresa concesionaria… Por poner un ejemplo. En las aulas nos decían eso de que la noticia no es que un perro muerda a un hombre. Eso no es noticia. La noticia es que un hombre muerda a un perro. Resulta que mientras la casi totalidad de ayuntamientos de la comunidad, todos los ayuntamientos vecinos, están en números rojos y a la espera de que el Gobierno les ayude de alguna manera para pagar la nómina, este ayuntamiento ha logrado apretarse el cinturón o gastar sólo lo necesario y anuncia un superávit de más de cinco millones de euros en el ejercicio del pasado año. Desconocemos como están afrontando la crisis, la recesión o lo que sea que estamos sufriendo, los municipios vecinos. Pero seguro sus señorías siguen cobrando sus dedicaciones exclusivas, manteniendo cargos de confianza y gastos suntuarios a los que durante años se han acostumbrado. El equipo de Elena Biurrun se ha bajado el sueldo un veinte por ciento. Sólo tres miembros cobran la dedicación exclusiva y han suprimido la totalidad de los cargos de confianza… Eso entre otro centenar de medidas que imaginamos serán imprescindibles por la falta de ingresos es lo que ha llevado a este municipio a poder presumir de una liquidez no acostumbrada. Habrá que suponer que no todo el mérito hay que adjudicárselo al actual equipo de gobierno, ya que si hubieran heredado una ruina, un descalabro económico, ahora estarían tratando de salvar los muebles para hacer frente a los gastos corrientes en lugar de presumir como, en justicia pueden hacerlo. Los ocho años de Galbeño no debieron ser de despilfarro. Pero como la naturaleza humana, la condición del político que no gobierna, no puede remediarlo, pues ahora todos partidos de la oposición criticarán el destino de dicho superávit. Lo dicho, nunca llueve a gusto de todos.
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