Torrelodones

Vandalismo, ¿cuánto nos cuesta?

Miércoles 23 de abril de 2014
Paradas de autobús rotas, marquesinas sin cristales, papeleras inutilizadas, señales y carteles pintarrajeados,... ¿Se han parado a pensar cuánto nos cuesta a los vecinos de Torrelodones todo este destrozo? Lo cierto es que la situación, lejos de pasar inadvertida, preocupa cada vez más a un mayor número de torresanos. Es imposible dar un paseo por el municipio y no ver un graffiti, una pintada "decorando" un muro o cualquier superficie que se precie. Son muchos los perjudicados, bien directa o indirectamente, todos nos vemos afectados. Para conocer un poco más a fondo el asunto del coste del vandalismo urbano, hemos acudido a hablar con el Concejal Delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Julián Nieto, para ver si nos puede aclarar algo desde el punto de vista más burocrático del problema.

Lo primero, tranquilidad por el tema de las paradas de autobús y marquesinas, eso no lo pagan las arcas del Ayuntamiento, de eso se encarga la Comunidad de Madrid, aunque, al fin al cabo, somos todos. Volviendo al tema del coste, Julián Nieto nos ha explicado que para estos asuntos se dan dos partidas presupuestarias, una enfocada a la red viaria (aquí entran por ejemplo las señales), y otra para parques y jardines. Ambas, se corresponden con las partidas de gastos ordinarios del Ayuntamiento. Estas partidas son anuales, y por ejemplo, la de este año, para parques y jardines, asciende a unos 24.000 euros. Este dinero se gasta en parte, en reponer todas aquellas papeleras que alguien se empeña en romper, abollar y tirar al suelo; perdiendo toda utilidad. También, de este presupuesto se extrae el dinero para poder cambiar los columpios y juegos infantiles que necesitan los más pequeños de Torre, y que no sabemos muy bien con qué finalidad, alguien destroza. Desde el Ayuntamiento, nos han asegurado, que los columpios se pusieron nuevos el pasado mes de marzo, y ya en La Casa Rosa, en Prado Grande y San Roque, han tenido que cambiarse. Según el concejal, estos presupuestos, cada año se ven superados.

También destacable el problema de las farolas, especialmente en los parques, muchas de ellas amanecen rotas. El Ayuntamiento cuenta con una empresa contratada (Moseca) que se encarga del mantenimiento del alumbrado público.

Hace aproximadamente dos meses se aprobó una partida presupuestaria de unos 30.000 euros, para este año, especialmente dedicada al problema de las pintadas callejeras y los graffitis. Según Julián Nieto, esta es la primera medida de choque aprobada en consenso. Ya se ha empezado a limpiar el mobiliario urbano y las paredes de las pintadas. En cuanto a las pintadas en zonas privadas, como por ejemplo en comercios, nos ha asegurado que la primera vez se limpiarán, y para las veces posteriores se tratará de subvencionar ayudas a los comerciantes; ya que no basta con limpiar una vez, la cosa se repite. En cuanto a la famosa máquina de limpieza que el Ayuntamiento adquirió a finales del mes de septiembre para eliminar las pintadas, es de concesión urbana, por lo que no es propiedad del municipio sino de la empresa Urbaser.

En esta nueva ordenanza aprobada hace dos meses, también se contemplan las sanciones para los infractores. Se hablaba entonces de sanciones de hasta 900 euros o trabajos reparadores en servicio de la comunidad. El concejal, nos reconoce, que lo del trabajo social es realmente difícil. Los autores de estos destrozos son, por lo general, jóvenes de Torre, menores en su mayoría. Lo más fácil para el Ayuntamiento es imponer sanciones económicas, que normalmente oscilan entre los 150 y 300 euros, pero que pueden alcanzar los 900. Sanciones, que al ser los autores menores de edad, corren de cuenta de los padres, que muchas veces ven con impotencia como tienen que pagar por lo que han hecho sus hijos. Así que si además de ser vecino de Torre y pagar los impuestos correspondientes, tienes un hijo menor que pasa su tiempo libre destrozando la propiedad pública, entonces los gastos por el vandalismo serán mayores.

Pero aquí no termina el problema. Parece ser que muchas veces los culpables toman represalias, y donde han borrado sus pintadas, vuelven a pintar, como muestra de rebeldía, haciendo que esto se convierta en un círculo vicioso que solo hace gastar el dinero de todos. Julian Nieto nos ha asegurado, que el grupo de las pintadas está más o menos identificado, pero realmente poco se puede hacer con ellos porque son menores de edad. Ya se han abierto expedientes sancionadores a algunos jóvenes y se han tomado medidas, como por ejemplo el cierre de los parques por la noche. Aunque, de poco sirve, nos confiesa el concejal de urbanismo, ya que saltan las vallas.

También hemos pedido la opinión al resto de grupos municipales del Ayuntamiento. Para AVIT, El gasto que ocasionan al erario público los actos de vandalismo es importante y se trata de un problema de difícil solución. Consideran que es un fenómeno que se ha generalizado demasiado y que quienes lo cometen demuestran un alto grado de inadaptación social. Para AVIT la solución debería ir encaminada en dos fuentes; por un lado educación desde el hogar y desde el aula, y por el otro, sanciones ejemplares para los autores, que como son menores, deberá pedirse responsabilidad a los padres. Sanciones económicas y la obligación por parte de los actores de la restitución de los bienes para dejarlos en su estado inicial.

En cuanto al PSOE de Torrelodones, nos remite a la opinión expresada por uno de sus concejales, Lars Peter Wormer, en el pleno donde se debatió la modificación de la ordenanza de medio ambiente. Los puntos fundamentales expresados por los socialistas son su intención de distinguir bien lo que es política antivandalismo de lo que es control ciudadano. Por otro lado están de acuerdo con el tema de las sanciones económicas, aunque resaltan que quizás había que plantearse el porqué de que algunas personas pierdan el respeto por lo que es de todos.

Ya se ha mencionado con anterioridad a los propietarios de comercios de Torre, uno de los colectivos más afectados con el tema. Llama la atención la multitud de tiendas, bares y demás negocios que tienen graffitis en sus paredes y escaparates. Hemos hablado con algunos comerciantes de la zona de la avenida de Valladolid y de la calle Real, y nos han asegurado que muchas veces les han roto las verjas de seguridad, o se han encontrado con los cristales rotos. Robos, destrozos, incluso restos de botellón son el regalito que se encuentran muchos trabajadores al llegar por la mañana a sus negocios. Destrozos, que de momento, son ellos mismos quien tienen que pagarlos. Por hablar sólo de algunas historias que nos han contado, que en cierta perfumería, en poco menos de dos años, han robado tres veces; o por poner otro ejemplo, la dueña de una tienda de decoración nos contaba que sí que limpia las pintadas del escaparate, pero las de las paredes de ladrillo de su tienda ni lo intenta, "debe ser complicado limpiar eso", nos comenta. Tampoco ha ido nadie del Ayuntamiento a limpiarlo.
¿Quién tiene la culpa de todo esto? Sin duda es un problema de falta de compromiso con lo que es de todos, de falta de respeto por lo común, y sobretodo, de falta de civismo. No sé si desde aquí un llamamiento a la educación de aquellos que se divierten destrozando servirá de algo, al menos lo intentamos. El asunto es bastante complicado de atajar, y todos deberíamos poner cartas en el asunto. Aunque solo sea por el daño que ocasiona a nuestros bolsillos.
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