VECINOS POR TORRELODONES
Miércoles 23 de abril de 2014
La entrevista transcurre en una terraza del pueblo donde, inevitablemente, la conversación se ve salpicada con frecuencia por los saludos que le dirigen los viandantes: son pocos los que no conocen a Gonzalo, profesor de inglés del colegio El Encinar desde hace tres años, previamente profesor de la Escuela de Idiomas de la Casa de Cultura y, desde el 27 de mayo, concejal del Ayuntamiento por la agrupación Vecinos Por Torrelodones.
¿Cuál es vuestra sensación tras el resultado electoral?
Nuestra ilusión era que se volviera a gobernar desde el pleno, con transparencia; casi hasta el final pensábamos que íbamos a acabar con la mayoría absoluta, por lo que se nos quedó un sabor agridulce. Por otro lado, al día siguiente la gente nos felicitaba en la calle, y es que pasar de no tener representación a cuatro concejales es un buen resultado. Estamos ilusionados porque hemos visto que la gente es capaz de pararse a pensar, aquí hay mucho votante que simplemente vota a unas siglas. Nosotros sabemos que el 99 por ciento de los que han votado a Vecinos sabían exactamente a lo que votaban y, si tanta gente nos ha votado, quiere decir que las cosas pueden cambiar.
¿Fue difícil renunciar a la subida de sueldo?
Fue una decisión que tuvimos clara desde el principio y tomamos por unanimidad, tanto por coherencia personal como por nuestro programa electoral. Nos parecía un sueldo desorbitado y la subida del 40 por ciento inadmisible. En el pleno hablaron de que el Ayuntamiento era como una empresa privada que gestiona 20.000 personas, pero, si se ponen a comparar, el director de cualquier empresa privada que tuviera el déficit que tiene nuestro Ayuntamiento estaría en la calle hace tiempo.
¿Por qué decidiste entrar en Vecinos, y además como segundo de la lista?
Me hice socio de TorreNat a través de Internet porque me identificaba con su sentimiento ecologista, pero no conocía ni a Elena ni a ningún otro de sus socios. Luego entré a formar parte del grupo gestor, haciendo casi la única oposición que había en el pueblo. Al principio yo no estaba muy a favor de dar el paso a la política, pero estábamos viendo que cada vez que queríamos conseguir información o aportar algo tenía que ser a cambio de favores, por lo que entrar en la política era la única opción de poder llevar nuestras ideas a la práctica. Lo de ir como segundo era porque buscaban una cara que fuera conocida en el pueblo y yo por mi trabajo y por mi forma de ser reunía los requisitos. Nosotros somos un equipo en el que Elena es el número uno, pero no somos un grupo personalista; tenemos gente con muchos conocimientos funcionando en grupos de trabajo de cada tema.
Perteneces al mundo de la educación, ¿qué modelo educativo defiendes?
Soy defensor de la enseñanza pública, pero estoy viendo que en la Comunidad de Madrid se está haciendo un acoso y derribo de la educación pública. La idea de la educación concertada es buena, pero se ha pervertido, porque se acaba con la igualdad de educación para todos. El caso de Torrelodones me duele personalmente en primer lugar por la zona, a la que tengo mucho cariño porque he merendado muchas veces ahí con mi hijo, alumno de Los Ángeles.
¿Qué reformas educativas crees que son necesarias en Torrelodones?
En primer lugar daría más medios para los colegios ya existentes, tanto el Encinar, como los Ángeles y el Instituto. Otro tema importante es el del nuevo colegio público de la zona del Área Homogénea Sur, donde se han preocupado de construir las viviendas, van a venir a vivir los niños y las obras del colegio todavía no han empezado. La tendencia aquí es esperar a que aparezcan los problemas y luego solucionarlos. También daría más apoyo a los colegios públicos, en cuanto a ampliación de horarios, personal...
¿Cuál es vuestro argumento para evitar la recalificación del AHN?
En una entrevista reciente del último número de ViveTorre, Carlos Galbeño decía que “las elecciones han sido un plebiscito sobre el AHN” y yo le tomo la palabra: si ha sido un plebiscito, tiene que tener en cuenta que 4.400 votaron que sí y 5.300 votaron que no (ya que todos los grupos de oposición se mostraron en contra de esta recalificación), por lo que su obligación sería cumplir la voluntad de la mayoría de los vecinos. Ha habido 900 vecinos más que se han decantado en contra, y estoy seguro que si se hiciera un plebiscito sobre este tema mañana, aumentaría el número, porque hay quien le ha votado por las siglas pero no está dispuesto a perder su nivel de vida.
¿Cuáles son tus expectativas para estos próximos cuatro años?
Nuestro objetivo es demostrar a la gente que otra forma de hacer política es posible. Hacer una oposición seria, tenaz, con sentido común, tal y como hemos empezado este primer mes. Nuestra fuerza está en la comunicación, que la gente se entere de lo que está pasando y piensen por sí mismos.
¿Crees que el Alcalde tendrá más en cuenta a la oposición tras el resultado electoral?
Sí que lo está teniendo en cuenta, pero para ser todavía más autoritario y gobernar más a escondidas. Sus primeras decisiones tomadas en el primer pleno lo evidencian: ha eliminado la comisión de control, ha eliminado el turno de réplica de los partidos (sólo pueden intervenir por alusiones) y ha reducido el turno de palabra a tres minutos, ha quitado competencias al pleno, ha puesto los plenos a las nueve de la mañana (en vez de por la tarde en horario no laboral, como eran antes), ha quitado la Junta de Portavoces, no contamos con representación en la THAM, ha eliminado las columnas de los partidos de la revista municipal... Es evidente que ha limitado la participación todo lo que ha podido, parece que se encuentra más a gusto gobernando sin la presión vecinal.
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