Torrelodones

Entre sueldos y basuras

Miércoles 23 de abril de 2014
Acabó la legislatura con el escándalo -que no fue- del AHN y ésta empieza con un rifirafe sobre si gana más o menos la Corporación. Nulo favor se hace a este pueblo poniéndolo a tiro de periódicos, radios y televisiones, ávidos de sensacionalismo, con un argumento tan facilón para ‘telediarios’ como una subida de sueldos de los concejales; una medida que, por otra parte, tomaron los grupos en 2003 y que rota, deja los futuros sueldos sin un tope. Galbeño dijo que esto era “el chocolate del loro”; la frase que suena fatal, pero es cierta. Pero lo que no dirá Galbeño, porque no le corresponde en el escalafón del PP, es que la democracia aún no ha abordado dos temas pendientes, que van unidos y son semilla de muchos males: la financiación de partidos y el sueldo de los políticos; asuntos que deambulan entre el cinismo y la doble moral. Si en la Renta, cada familia pagara un impuesto de partidos, se aminorarían muchos abusos, por ejemplo, los urbanísticos, cuyos dividendos a nadie se le escapa van destinados a financiar a todos los partidos. Y si los políticos cobraran lo que vale su gestión, tal vez, acudirían muchos de los cerebros que tiene la empresa privada y dejarían sin trabajo a tanto mediocre metido a político, con lo que al final, ganarían los municipios; es decir, todos nosotros. No hay que mirar tanto lo que ganan los concejales, sino lo que genera su gestión. Probablemente, sea más “escandaloso” que existan concejales “a tiempo parcial” –aunque su sueldo sea menor- como si no hubiera los suficientes problemas en este pueblo para que todos y cada uno de los diecisiete concejales no tengan que dedicarle su jornada laboral íntegra.
¿Quieren los concejales un problema real a resolver? El caos de las basuras de un pueblo con un entorno natural indigno de lo que se ve por las calles. Y aquí, todos a ponerse ‘las pilas’; el primero, el Ayuntamiento, que a partir de ahora multará el desmán de tirar sus miserias a las 12 del mediodía, lo que en verano hace insoportables ciertas zonas. Y, desde luego, los vecinos. Nadie puede tener la desfachatez de colocar un colchón viejo al lado de un contenedor en el centro de la ciudad y salir indemne de recriminaciones y multas. Pero el Ayuntamiento tiene que informar que hay un servicio de recogida gratuita de enseres viejos; cumplir y hacer cumplir todas las exigencias sanitarias que, de verdad, sí afectan al tan manoseado concepto de “calidad de vida”. Y si Galbeño y los concejales –sean del partido que sean- logran ordenar el asunto sin gastar más, ya habrán empezado a ganarse parte de ese sueldo que algunos les niegan.



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