Miércoles 23 de abril de 2014
Hay políticos que creen que el día de las elecciones es la jornada que le “deben” al pueblo, casi folklórica. Muchos votantes han creído ver políticos de ese trazo y han votado contra ellos: los “profesionales”. Galbeño, un alcalde, que aun siendo un buen gestor, no es cercano, aunque cualidades le sobran si se lo propusiera. Bidart, un aspirante, que se retrató con un Simancas con cara de póker frente al AHN. Y Gonzalvo, con más voluntad que acierto y nula capacidad comunicativa, en una Izquierda Unida rota. Y aquí había hueco. Desde que los progresistas catalanes sin bandera se echaran a la arena para asumir su propia representación al margen de lo habido, el ejemplo ha cundido y Torrelodones no ha sido menos. ¿Las claves? La poca satisfacción con lo hecho o con sus maneras, y la desilusión total por las alternativas. Miguel Mur, desde la nueva AcTÚa, literalmente se ha fagocitado su antigua casa, dando una lección de que las personas cuentan más que los “aparatos”. Y Vecinos, tan sólo identificados con no tocar el AHN. Elena Biurrun ha repartido personalmente por los buzones sus propias papeletas, tal vez por falta de presupuesto para “buzoneadores”, pero a falta de querer debatir con el resto de candidatos los problemas reales, ése ha sido su mejor acto electoral. De momento, ha recorrido Torrelodones calle a calle y ya sabe lo incómodos que son los buzones de hierro fundido de los chalets y lo agrupaditos que están los de los portales y cuántas segundas viviendas hay, en cuyos buzones se agolpa el correo. Y también sabe lo que cuesta convencer a la señora del 2ºB para que abra el portal cuando le dice con desaire que deje la publicidad en la cesta de fuera. Vecinos ha hecho del mayor defecto de un gestor, del “sólo sé que no sé nada”, virtud. Hasta que se abrió la última mesa, Biurrun era la virtual nueva alcaldesa y tanto mérito para tan poco contenido, debe hacer pensar al gran gestor Galbeño. No se trata de que entienda “el mensaje”, sino a los mensajeros, que han sido buena parte de los torresanos. Dótese a Torre de más institutos de enseñanza; haya más aparcamientos y centros de salud; descongestiónese el polideportivo y dense espacios a todos los deportes y niveles. Invite el alcalde a participar a todos en el futuro de su pueblo y déjese en evidencia a quien quiera medrar y no servir. Debátase el futuro del AHN y hágase lo que quiera la mayoría en un asunto tan sensible. Salga el alcalde a la calle y entren los torresanos a la alcaldía; recójanse ideas y muéstrense proyectos; que la puerta del alcalde esté siempre abierta. Tal vez, unos y otros se sorprenderán de que el entendimiento es posible.