Miércoles 23 de abril de 2014
Dos espectáculos cargados de profesionalidad y buen hacer han sido el broche de oro del taller de teatro para niños que la bailaora Emilia Massarani imparte dentro de la Asociación Ateneo. La primera obra, con un montaje exquisito, llevaba el título de "El diamante azul" y contó con el artista invitado Ángel Bleda en el papel del payaso Lila que se reencuentra con sus compañeros de circo. Vimos científicos, una abuela, un detective y hasta un león, entre otros muchos personajes, cada uno ocupando su lugar en el escenario de forma precisa y con una desenvuelta interpretación, que ya querrían para sí muchos aficionados adultos. La propia Emilia participó como artista en la segunda obra, "Una violeta en el Polo Norte", con niños algo menores cada uno interpretando a un animal diferente. En ambas ocasiones, la escenografía corrió a cargo de Isabel Terán. Hemos hablado con la máxima responsable, Emilia Massarani, a cargo del guión original, la dirección artística y la coreografía de los espectáculos.
¿Qué buscas con tu taller?
Dar la oportunidad a los niños de conocer el mundo de las artes escénicas a un nivel semiprofesional. Pretendo que tengan una visión de lo que es el espacio, el respeto hacia el escenario, las luces, la escenografía... y si luego quieren seguir en este mundo, que no entren perdidos. Me gusta poder dar a los niños esta oportunidad.
¿Cómo montas los espectáculos?
La diferencia de este taller con los demás es que aquí ellos son los protagonistas. Al empezar no parto de una obra determinada, sino que ellos eligen el papel que quiere hacer cada uno y luego yo monto el guión y diseño la escenografía, que ejecuta Isabel Terán. También se implican con los vestuarios, los decorados y todos los detalles. Me pongo a su nivel, aunque también puedo ser sargento y les someto a disciplina, pero no pongo barreras y al final ellos son los que eligen; eso les motiva.
¿Qué aprendizaje se llevan los niños?
Los niños disfrutan con esto, y su autoestima sube. Uno de los objetivos principales del taller es potenciar la seguridad en sí mismos. Hay niños que llegan muy tímidos y luego se sueltan, pierden la timidez, lo que luego les sirve para su vida diaria.
¿Es difícil trabajar con los niños?
A mí me gusta, y me emociona ver luego lo que se consigue. Los niños son actores natos, luego de mayores perdemos esa inocencia que ellos tienen. Yo vengo del mundo del baile profesional y, con la maternidad, me vi apartada de mi carrera, así que me planteé esto como un reto y ahora está funcionando. He tenido apoyo de mucha gente, desde el Ateneo, la Asociación de Danza o los mismos técnicos de la Casa de Cultura.
Noticias relacionadas